Saint-Saëns Haydn Richard Strauss Jun Märkl 04/03/2015

Héroe cotidiano

 

Miércoles, 4 de Marzo de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Lorenz Nasturika, violín. Juan Ignacio Emme, violonchelo. Hervé Michaud, oboe. Marco Caratto, fagot. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Jun Märkl, director. Camille Saint-Saëns: Faetón, poema sinfónico Op. 39, (1873). Franz Joseph Haydn: Sinfonía concertante para violín, violonchelo, oboe y fagot en Si bemol mayor, Hob. I número 105, (1792). Richard Strauss: Una vida de héroe, poema sinfónico Op. 40, (1899). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2014-2015.

 

Una vida de héroe de Richard Strauss, la obra que coronaba el concierto que nos ocupa, no es un poema sinfónico corriente. Pocas veces un compositor ha escrito una obra destinada tan claramente a servir de propaganda de sí mismo, atacando a la vez con saña a la crítica conservadora. En esta suerte de sinfonía en un movimiento, Strauss emerge ante nosotros como una suerte de superhombre nietzscheano, que vence a sus enemigos y, después de amansarlos con distintas “obras de paz”, (en esa sección Richard Strauss cita algunas de sus obras anteriores más importantes), se aparta del mundo para disfrutar de su éxito. Hasta aquí, la interpretación tradicional del sentido de esta obra.

Sin embargo, contamos con un testimonio que posiblemente nos haga matizar esta interpretación. En la grabación que el propio Richard Strauss realizó de Una vida de héroe, recientemente reeditada por D.G., el compositor tomaba la entrada inicial del héroe y, en general, los momentos más triunfalistas de la obra con una cierta distancia, a tempi más bien ligeros y sin especial grandeza, como si quisiera hacer notar que no estamos ante un héroe titánico, sino ante un compositor que, con sus escasos medios, pretende hacerse oír entre una marabunta de críticas desfavorables e injustificadas.

Jun Märkl se apuntó a esta visión alternativa que comentamos. Tomó los motivos representativos del héroe sin excesiva grandeza, y no acentuó la crudeza de las disonancias de los motivos de los críticos. Centró su atención en una batalla orquestalmente muy bien resuelta, y en las dos secciones de carácter más íntimo. Lorenz Nasturika realizó una brillante labor al retratar a la compañera de nuestro héroe, y los últimos minutos de la obra, que expresan la renuncia del héroe al mundo, fueron magníficamente paladeados y resultaron de una belleza extraordinaria. Es cierto que el verdadero carácter de Strauss, en realidad bastante ególatra, pediría para nuestro gusto una versión más expansiva y triunfalista, pero la concepción de Märkl funcionó muy bien. Como también funcionó con gran eficacia el Faetón de Saint-Saëns, en el que Märkl mostró con toda claridad el grafismo de la escritura orquestal.

El otro atractivo del concierto era escuchar la interpretación de la Sinfonía concertante de Haydn, en la que los principales atriles de la Orquesta Sinfónica de Euskadi tendrían oportunidad de mostrar su valía, como en efecto ocurrió. Jun Märkl hizo la interpretación que de él se esperaba; es decir, una lectura de clasicismo ortodoxo, muy equilibrada y de extraordinaria claridad estructural. Sería digna de figurar como audición en los libros de texto. Los cuatro solistas realizaron una magnífica labor y se coordinaron con extraordinaria exactitud, aunque inevitablemente la personalidad musical de Lorenz Nasturika y Hervé Michaud tendió a destacar. Los aplausos del público fueron elocuentes, y se vieron recompensados con una propina, en la que los cuatro solistas demostraron que disfrutan enormemente haciendo música  juntos.

En conjunto, fue un concierto que ofreció resultados magníficos, incluyendo una lectura muy interesante de la Sinfonía concertante de Haydn y una versión de Una vida de héroe de gran mérito, que trató de convertir al protagonista en un héroe cotidiano. A falta de una obra de gran formato de Richard Strauss en el año en que se celebraba el 150º aniversario de su nacimiento, esta Vida de héroe viene a compensarnos a los straussianos de pro con creces.

 

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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