ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI DESDE EL EUSKALDUNA “RECUPERANDO” A SCHUMANN

“Recuperando”

Miércoles, 9 de diciembre de 2020. Sala Principal del Palacio Euskalduna de Bilbao. Pablo Ferrández, violonchelo. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Robert Treviño, director. Dimitri shostakovitch: Concierto para violonchelo y orquesta número 1 en MI bemol mayor, Op. 107, (1959). Robert Schumann: Sinfonía número 2 en Do mayor, Op. 61, (1846). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 20-21 y difundido a través de ETB 2.

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La Orquesta Sinfónica de Euskadi continúa con su temporada de abono. Tras la apertura en Octubre, con un atractivo programa Schubert, la formación ofreció sus dos conciertos siguientes en San Sebastián, Bilbao y Vitoria, pero no en Pamplona, donde la situación sanitaria hizo dichos eventos inviables. Afortunadamente, los acuerdos entre la Orquesta Sinfónica de Euskadi y la televisión pública vasca nos van a permitir recuperar ambos programas, que además se ofrecen a una hora adecuada que no obliga a madrugar o trasnochar.

El primer concierto recuperado consistía en un programa doble, protagonizado por el joven violonchelista español Pablo Ferrández y realizado bajo la dirección de Robert Treviño, titular de la agrupación. Los aficionados musicales pamploneses recordarán la aparición más reciente de Ferrández con la Orquesta Sinfónica de Navarra ofreciendo el Concierto en Do mayor de Haydn. En esta cita con la Orquesta de Euskadi, se presentaba con un repertorio más afín a su estilo interpretativo. Como ocurrió en el primer concierto de temporada presentado en Pamplona, se ofrecieron dos programas diferentes en cada ciudad, que emparejaban los dos conciertos de Dimitri Shostakovitch con dos sinfonías -concretamente las pares- de Schumann, de manera que cada abonado sólo escuchaba uno de los dos programas y nosotros comentamos el segundo.La sesión se iniciaba con el Concierto para violonchelo número 1, el más conocido de los dos que escribió Shostakovitch y el más tradicional, porque en los movimientos extremos explora más directamente el virtuosismo del solista. Pero hablamos de una obra cargada de misterios, con dos movimientos extremos de humor ácido y un movimiento lento altamente reconcentrado. Pablo Ferrández destacó en ese tiempo lento, en el que desplegó todo su lirismo y musicalidad apoyado en una Orquesta Sinfónica de Euskadi que ofreció también lo mejor de sí misma. Y es que Treviño mostró las conexiones de esta composición con el universo mahleriano, cargando el peso sobre la cuerda grave, ominosa y densa. En el resto de la obra, Treviño supo destacar el sentido expresionista de las maderas agudas, complementando a un solista que tomaba más distancia.

Se cerraba la sesión con la Segunda Sinfonía de Robert Schumann, quizá la composición más difícil de un autor que a muchos directores, incluso entre los grandes, les cuesta abordar. Los mitos acerca de la supuesta incompetencia de Schumann como orquestador y la construcción formal poco ortodoxa de algunas de sus obras, y en concreto de esta Segunda Sinfonía, confunden a muchos intérpretes, y Treviño no fue una excepción. Ya desde el comienzo se percibió un tempo demasiado lento y un carácter especialmente contenido. La música de Schumann es generalmente apasionada y en esta sinfonía necesita ser rítmicamente muy puntuada en los movimientos rápidos, pero Treviño parecía más interesado en mantener el orden y articular bien las diferentes secciones. Lo más ilustrativo en este sentido fue el tercer movimiento, tomado a un tempo bien pensado, (la partitura dice “Adagio espressivo”), pero sin que el fraseo llegara a fluir en ningún momento. El Finale, por comparación bastante apresurado, (de hecho, hubo momentos en los que la orquesta parecía incómoda con ese tempo), ya no logró recobrar el interés.

Así pues, los aficionados pamploneses a la música podremos disfrutar a través de las cámaras de ETB de los conciertos que estaban previstos en la temporada de la Sinfónica de Euskadi en Baluarte, y hemos disfrutado de la actuación de un gran chelista que, en plena forma, ofreció junto a Robert Treviño una interesante versión del Concierto para violonchelo número 1 de Shostakovitch. En dos semanas, escucharemos el otro programa que nos habíamos perdido.

Autor entrada: xabier armendariz

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