«MAHLER EN ALTORRELIEVE» CON EUSKADIKO ORKESTRA EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Mahler en altorrelieve»

Martes, 12 de diciembre de 2023. Auditorio y Palacio de congresos Baluarte de Pamplona. Mireia Gabilondo, narradora. Euskadiko Orkestra. Juraj Valcuha, director. Aaron Copland: Preámbulo para una ocasión solemne (1949). Gustav Mahler: Sinfonía número 1 (Titán), (1894). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2023-2024.

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El 10 de diciembre de 1948, se proclamó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento que plasma una serie de principios mínimos que deberían garantizarse a todos los seres humanos que habitamos sobre la faz de la tierra. Como todos los documentos de este tipo, el texto es esencialmente aspiracional; después de todo, conseguir que todos los seres humanos vivamos en paz y convivencia siempre ha sido complicado. Pero en un mundo como el que nos encontramos, cargado de tensiones geoestratégicas y especialmente marcado por los intereses económicos de las principales potencias políticas y económicas, es importante recordar este texto, que hoy ya damos casi por sentado pero que sólo fue promulgado hace setenta y cinco años.

Por eso, es de agradecer que la Euskadiko Orkestra se haya acordado de este aniversario y haya programado, como comienzo de la sesión que nos ocupa, el Preámbulo para una ocasión solemne de Aaron Copland. La obra es realmente breve y cuenta con una breve intervención de un narrador, opcional, que lee un breve fragmento del Preámbulo de la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A partir de un inicio sombrío, el discurso se modula hacia un final épico y, aunque la obra es esencialmente circunstancial y musicalmente no pasará a la Historia, es una composición altamente simbólica. Mireia Gabilondo leyó en voz clara y bien modulada el fragmento indicado por Copland en euskera, y Juraj Valcuha extrajo toda la fuerza telúrica que encierra la obra, que no es poca, contando con la abrillantada Euskadiko Orkestra que conocemos.

El meollo musical de la sesión era, sin embargo, la Primera Sinfonía de Gustav Mahler, un compositor que alcanzó algunos de los puestos de poder más codiciados en el panorama musical de su tiempo pero que no dejó de sentir la discriminación por su origen geográfico y étnico.

No en vano, en una célebre declaración que Mikel Chamizo omite curiosamente en sus notas al programa, Mahler llegó a afirmar que se sentía tres veces apátrida por ser bohemio entre austríacos, austríaco entre alemanes y judío en todas partes. En este caso, hablamos de una obra de primera madurez, que muestra ya algunas de las principales características del universo sinfónico mahleriano: la relación entre el hombre y la naturaleza, la convivencia entre lo culto y lo chabacano y, sobre todo, esa curiosa tensión que Mahler tardó años en resolver entre su tendencia al sinfonismo ortodoxo y su búsqueda de inspiración en argumentos extramusicales. Así que esta Primera Sinfonía es quizá la más abigarrada y heterogénea de las nueve, junto con la Séptima, y el hecho de que la Titán sea la obra más popular del compositor para los no iniciados en su obra, complica su interpretación.

Valcuha inició la obra con decisión, en una introducción que no dejó cabos sueltos y planteó desde el principio la lucha entre la fuerza de la naturaleza y la civilización, tal como se desprende de los distintos materiales musicales que se escuchan; eso sí, el resto del movimiento fue más convencional. El Scherzo fue adecuadamente rústico y popular, pero en el Trío se podía haber alcanzado una mayor sutileza, incluso sin llegar a los manierismos y el estilo decadentista de otros directores. La marcha fúnebre fue algo arrastrada al comienzo, pero optar por tempi lentos permitió destacar en maderas y metales las secciones más sarcásticas, que adquirieron considerable carácter. El cuarto movimiento fue bien construido, empezando por un inicio verdaderamente impactante, pero Valcuha no se atrevió a enfatizar la grandeza de la sección conclusiva. Así que fue una versión de resultado algo irregular (a pesar de la gran ejecución de la orquesta), y los aplausos fueron corteses y terminaron pronto.

En conjunto, resultó muy oportuna la obra de Copland que nos hizo reflexionar sobre temas de plena actualidad. Y escuchamos un Mahler en alta definición, de perfiles muy destacados pero algo falto de sutileza tratándose de un director del calibre que se supone a Juraj Valcuha.

Autor entrada: xabier armendariz

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