LA SINFÓNICA DE EUSKADI «DIRECTORAS I» EN BALUARTE

MÚSICA CLÁSICA Xabier Armendáriz

«Directoras (I)»

Martes, 9 de febrero de 2021. Baluarte. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Ruth Reinhardt, director. Johannes Brahms: Obertura trágica, Op. 81, (1880). Bedrich Smetana: MI patria: Sarka, (1875). Antonin Dvorák: Sinfonía número 5 en Fa mayor, Op. 76, (1875). Concierto de la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2020-2021.

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Cuando a mediados de la década de 1990 Norman Lebrecht escribía su fundamental libro El mito del maestro, en el que analizaba el surgimiento y la concepción actual de la figura del director de orquesta, hacía notar especialmente la carencia de directoras en los podios de las grandes orquestas europeas y americanas. Más de un cuarto de siglo después, no se puede decir que la situación haya cambiado radicalmente, pero en los últimos diez años se ha visto una mejora más que sustancial. Está surgiendo una nueva generación de directoras que, poco a poco, se están haciendo un hueco en las programaciones de las orquestas, especialmente en los países bálticos, Europa central y Norteamérica. En esta temporada, está previsto que tengamos la oportunidad de escuchar a varias de ellas en acción en Baluarte.

Abría fuego la Orquesta sinfónica de Euskadi al invitar a la directora de orquesta alemana Ruth Reinhardt, que en los últimos años se ha presentado con algunas importantes orquestas en su país y en los Estados Unidos. Se presentaba en Pamplona con un programa centrado en la gran tradición romántica y, muy especialmente, en el círculo del compositor checo Antonin Dvorák, al presentar obras suyas y, a su vez, de dos compositores decisivos para su trayectoria: Brahms por permitirle hacerse escuchar en el resto de Europa, Smetana como fuente para su inspiración nacionalista checa y lisztiana.

Se iniciaba el concierto con la Obertura trágica de Johannes Brahms, una obra de plena madurez del compositor alemán caracterizada por su dramatismo altamente expresivo. Reinhardt ofreció una interpretación bien construida y ciertamente contundente, quizá a falta de un último grado de calidez en los fragmentos más líricos. Siguió la sesión con Sarka, el tercer poema sinfónico de Mi patria de Bedrich Smetana. Tratándose de un ciclo del que hace tiempo que esperamos una interpretación completa en Pamplona, al menos Reinhardt nos ha ofrecido esta secuencia y ha permitido conocer al público un fragmento distinto al celebradísimo Moldava. Fue igualmente una interpretación de altura, llena de fuerza y de dramatismo. Eso sí, el episodio final, en el que se describe cómo las amazonas de Sarka se abaten sobre los soldados dormidos, tenía que haber sonado con mayor presteza, sin evitar riesgos.

Se completaba el concierto con la Quinta Sinfonía de Antonin Dvorák, primera de las que el compositor checo consideró en su día dignas de ser tenidas en cuenta. Se trata de una obra de carácter generalmente pastoral y alegre, que suele resentirse cuando los directores procuran darle una mayor transcendencia de la que tiene. Con muy buen sentido, Ruth Reinhardt ofreció una interpretación de tempi más bien rápidos, pero muy atenta a frasear de forma adecuada las melodías. En ese sentido, fue especialmente notable la actuación de los clarinetistas de la Sinfónica de Euskadi y de las maderas en general, que dotaron a la obra de ese carácter rústico que necesita. En definitiva, fue una interpretación muy lograda de una obra si se quiere menor o poco frecuentada, pero con la que algunos directores ilustres se han estrellado.

En conjunto, se puede decir que Ruth Reinhardt es una directora a la que se debe tener en cuenta. Al presentarse con la Orquesta Sinfónica de Euskadi, ha demostrado su buen hacer y que puede lograr que un conjunto rinda a su máximo nivel, y eso es lo más importante.

Autor entrada: xabier armendariz

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