LA ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI INTERPRETA «SCHUMANNN DE ALTURA» EN BALUARTE

CLÁSICA Xabier Armendáriz

«Schumann de altura»

Lunes, 15 de febrero de 2021. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Judith Jáuregui, piano. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Jaume Santonja, director. Ludwig van Beethoven: Concierto para piano y orquesta número 1 en Do mayor, Op. 15, (1798). Robert Schumann: Sinfonía número 2 en Do mayor, Op. 61, (1846). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2020-2021.

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La Orquesta Sinfónica de Euskadi ha retomado la temporada pamplonesa con fuerza. No sólo presentará en Pamplona los conciertos que ya estaban previstos de enero a junio, sino que también va a recuperar los conciertos que no pudo ofrecer en los meses de otoño. De hecho, la sesión que nos ocupa recupera, siquiera parcialmente, el concierto que tenía que haberse celebrado en diciembre y en el que originalmente participaba el violonchelista Pablo Ferrández como solista y dirigía Robert Treviño. De las obras que componían las sesiones originales de ese concierto, sólo se mantenía en cartel la Segunda Sinfonía de Robert Schumann, que a su vez resultó ser lo más conseguido de este concierto pamplonés.

La Segunda Sinfonía de Robert Schumann es sin duda la más personal de las que compuso el compositor de Zwickau, tanto por la manera en la que se unifica el discurso musical como por sus condicionantes biográficos. Fue compuesta en una época de profunda crisis personal y ofrece alusiones a obras de otros compositores, sin olvidar algunos mensajes cifrados a su esposa Clara Wieck. No es una obra fácil de abordar y, como decíamos al analizar la retransmisión televisiva del concierto en el que la Sinfónica de Euskadi interpretó la obra en diciembre, es ésta la sinfonía de Schumann en la que más directores ilustres fracasan. No fue el caso de Jaume Santonja, al que ya desde la introducción se le notó con las ideas muy claras. No sólo demostró conocer la esencia constructiva de esta partitura, sino que además tomó tempi rápidos que permitieron una versión fluida, apasionada y fraseada con intensidad. Esto ya pudo apreciarse en la misma introducción, muy bien medida, pero tuvo su momento más acabado en un tiempo lento en el que los solistas de la madera de la Orquesta sinfónica de Euskadi ofrecieron su mejor nivel. No es fácil escuchar esta sinfonía tan bien interpretada en los tiempos que corren.

Para completar el concierto, se contó con la presencia de Judith Jáuregui que volvió a ofrecer el Concierto para piano número 1 de Beethoven. En efecto, la pianista guipuzcoana había inaugurado con esta obra la temporada 2013-2014 de la Sinfónica de Euskadi y su concepto no ha cambiado sustancialmente desde entonces. Volvimos a escuchar por su parte una interpretación muy clásica, con su toque perlado y gusto exquisito, pero igualmente carente de drama y de tensión. Además, el tercer movimiento es una de las muestras más palmarias de ese humor que Alfred Brendel percibe en la música de Beethoven y en manos de Jáuregui este rasgo también permaneció ausente. Jaume Santonja dirigió a la Orquesta Sinfónica de Euskadi sin trabajar los detalles de la interpretación, sobre todo en un primer movimiento que tendió a precipitarse en algún momento y donde los metales se escucharon en exceso. De propina, Judith Jáuregui ofreció la segunda de las Piezas para piano Op. 118 de Brahms. Fue una versión de la obra muy bien fraseada y tomada con la pausa adecuada, aunque nosotros preferimos escuchar interpretaciones en las que se perciba más claramente la densidad de la escritura pianística brahmsiana.

En conjunto, fue un concierto que será recordado sobre todo por la interpretación de la Segunda Sinfonía de Schumann. Ha sido una muy buena forma de recuperar esta cita de la Orquesta Sinfónica de Euskadi.

Autor entrada: xabier armendariz

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