«INTELIGENCIA MUSICAL» DE JUANJO MENA Y LA EUSKADIKO ORKESTRA


MÚSICAXabier Armendáriz

“Inteligencia musical”

Viernes, 1 de diciembre de 2023. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Alfonso Gómez, piano. Clara Mouriz, mezzosoprano. Euskadiko Orkestra. Juanjo Mena, director. Gabriel Pierné: Ramuntcho: Obertura, (1908). Maurice Ravel: Concierto para piano y orquesta en Sol, (1932). Manuel de Falla: El sombrero de tres picos, (1919). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2023-2024.

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Programar conciertos clásicos es mucho más que poner una serie de obras musicales de valor, una detrás de otra. Una de las tendencias que desde hace años están buscando los gestores musicales de todo el mundo es conseguir que cada concierto se convierta en una experiencia para el oyente, que transmita un mensaje concreto y sepa establecer los enlaces entre diferentes autores y, en su caso, épocas. Desde este punto de vista, el concierto que nos ocupa era un ejemplo a seguir ya sobre el papel y se confirmó esta impresión al escucharlo en vivo en las manos de Juanjo Mena y la Euskadiko Orkestra. Más allá de la “vasquitud” del concierto que señala Mikel Chamizo en sus notas al programa, esta sesión reunía a tres autores que convivieron en París durante una parte importante de sus trayectorias, pero cuyos lenguajes musicales tienen muchas diferencias entre sí. Y además, el resultado sonoro de las tres obras es altamente atractivo para el público.

Se abría la sesión con la obertura de Ramuntcho de Gabriel Pierné, autor más conocido por sus obras para órgano pero cuya producción orquestal Juanjo Mena ha divulgado con gran dedicación. La partitura que nos ocupa está repleta de guiños al folklore vasco, con la presencia constante del zortziko casi desde el comienzo y una escritura muy atractiva, sobre todo para las maderas. Pero a pesar de la pulida realización de Mena y la Euskadiko Orkestra, se quedó más bien como una suerte de preludio frente a lo que estaba por venir.

Y es que lo que siguió era el Concierto en Sol de Maurice Ravel, una de las partituras más queridas del compositor vascofrancés. A pesar de sus dos espectaculares movimientos extremos, seguramente lo que más nos arrebata es el movimiento central, de una serena y sobria belleza, con ese ensimismado piano que dialoga en completa armonía con corno inglés, flauta y clarinete. Fue ese fragmento lo mejor de la interpretación que ofrecieron Alfonso Gómez y Juanjo Mena, un remanso de paz donde el pianista ofreció su toque más perlado y el director cuidó al máximo cada detalle de la orquestación raveliana. Pero también fue muy significativo el Finale, tomado a un tempo sensiblemente más reposado de lo habitual, lo que permitió a pianista y orquesta articular todo con mayor precisión y carácter. De propina, Alfonso Gómez ofreció el Minueto de la Sonatina de Ravel, una joya de juventud del autor francés, con la misma claridad, distinción e intimismo del adagio del Concierto.

Se cerraba la sesión con una relativa rareza, como es la versión completa de El sombrero de tres picos de Falla. Es verdad que las suites de la obra recopiladas por el compositor recuperan buena parte de la música más conocida del ballet, pero al no escucharlo completo se pierden muchos detalles, como la singular utilización por Falla de la música del siglo XVIII, (guiños a la música del entorno de Domenico Scarlatti y Antonio Soler), y los guiños burlescos a la tradición clásica centroeuropea, con las citas de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Juanjo Mena ha interpretado este ballet en numerosas ocasiones, (también lo ha llevado al disco), y sabe que para llevar a buen término una interpretación de esta obra es fundamental cuidar el sonido orquestal en todo momento y mantener la viveza y la tensión. Todo ello lo hizo de manera muy acertada, aunque con alguna afectación gratuita en momentos como la Danza del corregidor. La Euskadiko Orkestra, con su sonido abrillantado por la mano de Treviño, fue un instrumento ideal para su forma de entender la obra. La mezzosoprano Clara Mouriz hizo un buen papel, seguramente mejor en su intervención inicial que en las posteriores, pues los agudos le resultaron incómodos.

En conjunto, fue un gran concierto, muy bien programado y pensado sobre el papel y llevado a la práctica con inteligencia musical y buen hacer por parte de todos.

Autor entrada: xabier armendariz

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