«EN AQUEL TIEMPO» CON PINCHAS ZUCKERMAN Y LA EUSKADIKO ORKESTRA EN BALUARTE

Música Xabier Armendáriz

«En aquel tiempo»

Jueves, 5 de diciembre de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Euskadiko Orkestra. Pinchas Zuckerman, violín y director. Wolfgang Amadeus Mozart: La flauta mágica, KV 620: Obertura (1791). Paul Ben-Haim: Berceuse sefardí (versión para violín y orquesta del propio compositor, (1939). Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para violín y orquesta número 5 en La mayor, KV 219 (turco, 1775). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 2 en Re mayor, Op. 36 (1802). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2024-2025.

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En el año 1967, el realizador sudafricano Christopher Nupen filmó un documental que ha pasado a la Historia de la interpretación musical. En aquella ocasión, cinco músicos jóvenes se reunieron para grabar una versión memorable del quinteto en La mayor, D. 667 de Franz Schubert, más conocido como el quinteto La Trucha. No obstante, no eran músicos jóvenes cualesquiera, sino que darían mucho que hablar en años posteriores, pues hablamos de Pinchas Zuckerman, Itzhak Perlman, Jacqueline du Pré, Zubin Mehta y Daniel Barenboim. Todos ellos compartían talentos musicales extraordinarios, una visión esencialmente tradicional de la interpretación musical y el hecho de que eran judíos. Además, con la excepción de Jacqueline du Pré (fallecida hace décadas y la única “agregada” al grupo por razones sentimentales, pues se convirtió al judaísmo para casarse con Daniel Barenboim), viven y siguen haciendo música al máximo nivel.

En el concierto que nos ocupa, Pinchas Zuckerman volvía a presentarse con Euskadiko Orkestra, en este caso actuando como violinista y director. La ausencia de Robert Treviño obligó a cambiar por completo la configuración del programa en su conjunto y así, la obra central pasó a ser el Concierto para violín y orquesta número 5 de Mozart, una composición de juventud y relativamente menor en el catálogo del salzburgués. Pinchas Zuckerman grabó la obra hace casi cincuenta años, con Daniel Barenboim en el podio, y como entonces, en el concierto que nos ocupa ofreció una versión muy equilibrada, de una facilidad técnica asombrosa. El fraseo y la articulación fueron esencialmente tradicionales, no muy diferentes de los que empleaba el propio Zuckerman hace cincuenta años, aunque el acompañamiento fue en este concierto menos severo que en aquella grabación. Por otra parte, pocas veces hemos escuchado a la Euskadiko Orkestra tan ajustada interpretando obras del XVIII.

La interpretación de la obertura de La flauta mágica de Mozart con la que se había iniciado el concierto no había aportado nada de particular, pero sí lo hizo la Segunda Sinfonía de Beethoven que se escuchó en la segunda parte. Hablamos de una obra considerada habitualmente como una continuación de la herencia clásica de Mozart y Haydn, pero como bien advierte Mikel Chamizo en sus notas al programa, hay numerosos elementos de cambio que encontraremos en la producción beethoveniana posterior. Pinchas Zuckerman ofreció una lectura monumental, construida en grandes bloques, hasta el punto que recordó en muchos momentos a Otto Klemperer, otro músico igualmente judío que fue una influencia importante en la formación musical de Daniel Barenboim y sus amigos músicos. El mejor momento de esta interpretación fue seguramente el segundo movimiento, que alcanzó una profundidad poética que a la mayoría de los intérpretes de hoy se les escapa.

Entre medio, se interpretó una obra de Paul Ben-Haim (1897-1984), compositor nacido en Múnich con el nombre de Paul Frankenburger y establecido en 1933 en el protectorado británico que ahora se disputan israelíes y palestinos. Este autor, que antes de emigrar había cultivado un estilo neoclásico no muy diferente al de Paul Hindemith, cambió de estilo para centrar más su atención en la herencia cultural judía tradicional, y así se demuestra en esta Berceuse sefardí, que Zuckerman interpretó con gran dedicación.

En conjunto, fue un gran concierto, que nos mostró a un músico como Pinchas Zuckerman en plenitud de facultades y haciendo música a su mejor nivel, como en aquel tiempo en que se dio a conocer en los años 1960.

Autor entrada: xabier armendariz

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