DIMITRI MAKHTIN CON LA ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI SON «ALFA Y OMEGA» EN BALUARTE

CLÁSICA Xabier Armendáriz

«Alfa y Omega»

Lunes, 27 de septiembre de 2021. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Dimitri Makhtin, violín. Alexei Stadler, violonchelo. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Robert Treviño, director. Johannes Brahms: Doble concierto para violín, violonchelo y orquesta en La menor, Op. 102, (1887). Sinfonía número 1 en Do menor, Op. 68, (1876). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2021-2022.

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En los últimos años, la Orquesta Sinfónica de Euskadi inicia sus temporadas de abono con un reto, para la propia agrupación y/o para el público. Si en 2019 se abría temporada con un programa secreto y en 2020 se completaba entre las cuatro sedes del conjunto el ciclo de sinfonías de Franz Schubert, el comienzo de esta temporada es si cabe más ambicioso.

A lo largo de tres semanas, la agrupación vasca va a ofrecer el conjunto de las obras orquestales de gran formato de Johannes Brahms; es decir, sus cuatro sinfonías, los dos conciertos para piano, el concierto para violín y el doble concierto. A Pamplona llegarán dos de los cuatro programas de esta serie que, en cierto modo, son complementarios entre sí. En esta primera cita, se ofrece el Doble conciertopara violín, violonchelo y orquesta en La menor, Op.102, última obra orquestal “larga” del autor, y la Sinfonía número 1 en Do menor, Op. 68, su segunda composición orquestal de gran calado.

Al contrario, los abonados que tengan su entrada el 11 de octubre escucharán el Concierto para piano número 1, primera obra de estas características compuesta por Brahms, y la Cuarta sinfonía, penúltima obra orquestal de gran extensión del hamburgués. Será tal vez una casualidad, pero ciertamente muy conveniente.

El reto es muy ambicioso, como se ve, y el primer concierto pamplonés ha alcanzado un considerable nivel. Se abría sesión con el Doble concierto, una obra particularmente comprometida y significativa en el catálogo brahmsiano, pues le sirvió para reconciliarse con su amigo el gran violinista Joseph Joachim. Es un concierto muy complejo, pues requiere que los dos solistas mantengan una compenetración constante en fraseo, articulaciones, etc.

Es muy inhabitual encontrar a dos solistas como Dimitri Makhtin y Alexei Stadler que muestren una unanimidad de concepto tan asentada desde el recitativo con que empieza el primer movimiento, pero quizá lo mejor se escuchó en un segundo movimiento muy bien cantado.

Por su parte, el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Euskadi fue muy logrado, impulsado por un Robert Treviño decidido y que optó por tempi más bien rápidos, al modo de Georges Szell, uno de los directores de referencia en la obra.

La Primera Sinfonía lleva desde su propia creación una leyenda, alimentada por los más de veinte años que transcurrieron desde los primeros borradores hasta su terminación y sus semejanzas con partituras beethovenianas, sobre todo con la estructura de la Quinta Sinfonía del de Bonn.

Treviño entiende la composición de manera orgánica desde el comienzo, como demostró ya en la introducción del primer movimiento; tomó un tempo muy lento y permitió que todos pudieran escuchar el batir constante del timbal, un factor fundamental del dramatismo de ese fragmento.

Toda la interpretación fue modélica, sobre todo gracias al fraseo muy logrado de la cuerda. El tratamiento de la forma fue muy bien trabajado e incluyó algunas gratas sorpresas, como la repetición de la exposición del primer movimiento, que siempre provoca un poderoso impacto.

Por último, fue muy destacable el misterio que Treviño consiguió lograr en la introducción lenta del movimiento final y la manera en que desplegó toda la progresión hacia su conclusión, sin limitar la grandiosidad del momento.

Suele decirse que sólo se ha asimilado lo que se logra explicar de forma coherente. Robert Treviño ha demostrado que seguramente Johannes Brahms es el compositor que mejor entiende. Todos esperamos que quienes acudan a la otra sesión disfruten de la misma calidad.

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Autor entrada: xabier armendariz

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