RAUL DEL TORO INTERPRETA CON “MAGISTERIO” EN PERALTA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

Magisterio

Sábado, 5 de Octubre de 2019. Iglesia de San Juan Evangelista de Peralta. Raúl del Toro, órgano. Obras de Antonio de Cabezón, Francisco Correa de Arauxo, José Jiménez, Sebastián Durón, Juan Bautista Cabanilles, Diego Xarava, Joaquín de Oxinaga, Joaquín de Asiáin, José de Nebra y José Lidón. Concierto inscrito en el Ciclo de Música para Órgano en Navarra 2019.

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Llega a su ecuador en lo temporal el Ciclo de Música para Órgano en Navarra y lo hace con una de sus citas más destacadas. Lo es cada año el concierto que protagoniza Raúl del Toro, porque hablamos de un gran músico, capaz de destacar en un repertorio amplísimo y adaptarse a las posibilidades sonoras de cualquier órgano que, no siendo electrónico, reúna unas mínimas condiciones. En esta ocasión, intervenía en un concierto celebrado en la Iglesia de San Juan Evangelista de Peralta, que posee un interesante órgano de tipo ibérico que, a juzgar por su sonido, se conserva en buen estado. Siempre hemos destacado la sonoridad particular de este tipo de instrumentos, más incisiva en los registros de lengüeta de lo que se escucha en órganos posteriores y con una concepción menos orquestal que los órganos provenientes de otras tradiciones. Seguramente el órgano ibérico posee el sonido más marcadamente característico de la tradición organística europea.

En el concierto que nos ocupa, Raúl del Toro ofrecía una antología de algunos de los principales autores de música para órgano en España durante los siglos XVII y XVIII. Después de un tiento de Antonio de Cabezón, llegaron obras de tres de los principales organistas ibéricos del siglo XVII (José Jiménez, Francisco Correa de Arauxo y Juan Bautista Cabanilles), y un puñado de composiciones de diferentes autores del siglo XVIII. El nivel de estas últimas era más irregular, incluyendo algunas obras que merecen seguir siendo escuchadas en la práctica diaria de los organistas o incluso en la liturgia (la tocata de José de Nebra y la sonata de José Lidón, ambos organistas en distintas épocas en la Capilla Real de Madrid), y otras de interés relativamente menor. De entre los géneros, podíamos escuchar tientos, (piezas contrapuntísticas muy elaboradas siguiendo las técnicas del motete renacentista), fugas (desarrollos posteriores del género anterior, en estilo menos severo), y sonatas de tipo scarlattiano. El género que más hace notar el paso del tiempo es el verso de órgano: los primeros incluidos en el concierto seguían estrictamente melodías gregorianas concretas, con amplias paráfrasis claramente audibles en todo momento; los versos de órgano más modernos son pequeñas piezas sin casi referencias al gregoriano y, tocados todos juntos, casi parecen pequeñas sonatas.

Aunque Raúl del Toro es un gran músico e interpreta correctamente un vasto repertorio, es seguramente en la música para órgano ibérico donde más destaca su aproximación. Raúl del Toro conoce las tendencias historicistas más importantes al hacer sonar estos repertorios, pero siempre las conjuga con la comprensión del lugar donde se celebra la sesión que corresponda, de manera que todo se escucha correctamente. Todos los adornos se juzgan en su justa medida, de manera que se perciben como ornamentos pero permiten comprender la esencia de la música. Todo fluye con naturalidad y los rasgos de las obras aparecen claros, como pudo percibirse en el estilo operístico y brillante de la sonata de José Lidón, quizá el punto culminante de la sesión.

En conjunto, fue un recital muy bien construido basado en la música española para órgano de los siglos XVII y XVIII. Era un programa con calidades musicales relativamente irregulares pero defendido por un gran intérprete como Raúl del Toro que, particularmente en este repertorio, es un gran maestro. No se puede pedir más.

Autor entrada: xabier armendariz

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