Clásica Xabier Armendáriz
“Cosecha de 2026”

La Orquesta Sinfónica de Navarra, durante el concierto en el Auditorio de la Ciudad de la Música. sergio martín
Miércoles, 2 de septiembre de 2026. Auditorio de la Ciudad de Música de Pamplona. Orquesta Sinfónica de Navarra. Javier Echarri, director. Jorge Carabias: Perenne Centrum (estreno absoluto).
Mikel Abete: Suite para orquesta (estreno absoluto). Arkaitz Galán: Perpetual Desintegration (estreno absoluto). Inar Lezáun: Hortz-Adar (estreno absoluto). Concierto inscrito en el Festival NAK.
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Con el mes de septiembre llega a Pamplona el Festival NAK, una de las principales citas que cada año se organizan en torno a la música contemporánea. Como viene siendo ya tradición en las últimas ediciones, el primer concierto del certamen ha tenido como protagonistas a los recientes egresados de los estudios de Composición en el Conservatorio Superior de Música de Navarra.
Hablamos de uno de los eventos más interesantes que organiza el NAK, pues ofrece a los compositores una oportunidad para ganar experiencia, en este caso contando con una orquesta profesional, y ofrece al público la posibilidad de conocer las inquietudes musicales de cada nueva generación de compositores. En este caso, la “cosecha de 2026” ha sido seguramente la de nivel más completo considerando el conjunto de las cuatro obras, y también una de las más variadas en cuanto a los estilos propuestos en cada una.
Se abría la sesión con Perenne Centrum de Jorge Carabias, posiblemente la obra que ofrecía una mayor variedad de influencias, desde los burbujeantes susurros de György Ligeti a las sonoridades sombrías de la Sinfonía Antártica de Vaughan Williams, pasando por una sección central de sentido stravinskiano. Sin embargo, lo interesante fue la manera en que Carabias consiguió que las transiciones entre las diferentes secciones fueran orgánicas y correctamente trabajadas.
La velada continuó con la Suite para orquesta de Mikel Abete. El propio título de la composición indica sin disimulo el estilo y las intenciones estéticas de la obra. En efecto, hablamos de una unión de cuatro movimientos de estilo contrastante, todo él puramente neoclásico por concepto. Quizá lo más interesante de la obra son los movimientos pares: una Marcha que en realidad es más bien un Scherzo que recuerda a las fantasmagorías más siniestras de Shostakovich y un Fugato de brillante orquestación, perfectamente clarificado.
La tercera obra del concierto fue Perpetual Desintegration de Arkaitz Galán, que reflejó la atención de muchos compositores de hoy al heavy metal y estilos similares. Con todo, Galán consiguió compatibilizar esa influencia con la mirada al minimalismo y sus consecuencias en autores como John Adams y Philip Glass, sin olvidar una referencia a los ritmos cruzados de Stravinsky en La consagración de la primavera.
La sesión se cerró con Hortz-Adar de Inar Lezáun. El modelo parecen ser los principales compositores de Europa del Este del período de entreguerras, pues el tratamiento del material folklórico recuerda especialmente a Béla Bartók y Zoltan Kodály. Aunque sólo en un breve fragmento de la sección central la influencia resulta explícita, el fantasma de las Danzas de Galanta de Kodály aparece en otros pasajes de la obra. La Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció una gran actuación en su conjunto. Javier Echarri ofreció una dirección muy atenta a todos los detalles y a lo largo del concierto, pareció claro que todos estaban interpretando las obras de los cuatro compositores con implicación total. En conjunto, fue un concierto muy aleccionador, que mostró cuatro visiones diversas de lo que puede ser la música de nuestro tiempo.

