CLÁSICA Xabier Armendáriz
“Ensayo sobre la muerte”
Martes, 5 de mayo de 2026. Auditorio Baluarte de Pamplona. Sophie Harmsen, mezzosoprano. Werner Güra, tenor. Florian Boesch, barítono. Markus Volpert, bajo. Orfeón Donostiarra. Esteban Urcelay, director del coro. Euskadiko Orkestra. Alexander Liebreich, director. Johann Sebastian Bach: Cantata ‘Ich habe genug’, BWV 82 (1727). Richard Strauss: Muerte y transfiguración, Op. 24 (1889). Felix Mendelssohn: La primera noche de Walpurgis, Op. 60 (1842). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2025-2026.
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El programa de la sesión que nos ocupa se había presentado, como toda la temporada de la Euskadiko Orkestra, en el año 2025. Ya entonces podía percibirse que este programa, muy especialmente su primera parte, tenía una evidente relación con la muerte, ya fuera entendida desde una perspectiva puramente religiosa (Bach) o más laica (Richard Strauss). El añadido de La primera noche de Walpurgis de Mendelssohn suponía un recordatorio de uno de los hitos fundacionales del Romanticismo alemán y de su gusto por las tradiciones ancestrales y lo sobrenatural, algo no muy diferente a lo que ocurrirá en unas semanas cuando la Euskadiko Orkestra, junto a otro coro, interprete la música incidental de Sueño de una noche de verano de Mendelssohn.
Con todo, el fallecimiento el día anterior de Carlos Garaikoetxea, presidente del Gobierno vasco en los años 1980, marcó definitivamente el concierto que nos ocupa. Hablamos de un político que impulsó de forma decisiva la creación del conjunto vasco y que acudía regularmente a los conciertos de la orquesta en Pamplona, hasta el programa anterior al que nos ocupa. Tanto la orquesta como el Orfeón Donostiarra le ofrecieron homenaje al comienzo de la segunda parte del concierto, incluyendo un minuto de silencio.
La sesión se había iniciado con una de las cantatas más recordadas de Bach, al menos de entre las que no necesitan coro para su interpretación. La Cantata BWV 82 muestra la esperanza del creyente frente al más allá y ofrece algunos de los momentos más hermosos de la lírica bachiana. Florian Boesch fue el encargado de interpretarla; hablamos de un cantante especializado en canción de concierto alemana, con amplia experiencia interpretando repertorio barroco.
Sin embargo, su timbre pareció algo ligero para su parte; en el primer movimiento parecía incluso una voz más de tenor que de barítono. Alexander Liebreich dirigió con conocimiento y buen pulso, obviando la posible falta de costumbre de la agrupación con estos repertorios. Siguió la sesión con una interpretación bien planteada de Muerte y transfiguración, el poema sinfónico juvenil de Richard Strauss. Eso sí, es verdad que la obra tardó en tomar vuelo, pues el director bávaro adoptó para el comienzo de la composición un tempo demasiado fluido, de manera que el padecimiento del moribundo pareció algo menor en principio.
Fue en las secciones más dramáticas donde Liebreich pudo situarse y comenzar a aprovechar en plenitud las excelencias de una orquesta que ha trabajado este repertorio a fondo. La sesión se cerraba con La primera noche de Walpurgis de Mendelssohn, una de las numerosas obras corales del compositor alemán que conviene recuperar con mayor frecuencia, a la cabeza de las cuales están sus oratorios Elías y Paulus. Alexander Liebreich demostró su filiación historicista desde una obertura llevada con mucho nervio, buscando un impulso beethoveniano que quiso subrayar con los rugidos de los metales y los timbales, con baquetas de época. Escuchamos una interpretación vigorosa, de gran impulso, pero poco expansiva en los abundantes fragmentos líricos que también tiene la obra.
El Orfeón Donostiarra rindió a buen nivel, pero sin mostrar la contundencia que era habitual en la agrupación coral hasta hace pocos años. El equipo vocal funcionó de manera satisfactoria, aunque tampoco hubiera grandes lujos. En conjunto, fue una sesión marcada por la idea de la muerte, un aspecto enfatizado por el fallecimiento de Carlos Garaikoetxea que le concedió un carácter emotivo inesperado.


