«BRUCKNER DE ALTURA» CON EUSKADIKO ORKESTRA EN BALUARTE

Clásica Xabier Armendáriz

«Bruckner de altura»

Viernes, 27 de febrero de 2026. Auditorio Baluarte. Marta Zabaleta, piano. Euskadiko Orkestra. Joana Carneiro, directora. César Franck: Variaciones sinfónicas para piano y orquesta, FWV 46, (1885). Anton Bruckner: Sinfonía número 4 en Mi bemol mayor, WAB 104, (Romántica), (versión de 1878-1880, edición de Robert Haas publicada en 1936). Concierto de la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2025-2026.

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A pesar de que habitualmente se le ha colocado en la esfera wagneriana, Anton Bruckner no fue especialmente dado a reinterpretar sus obras a través de prismas extramusicales. Sus once sinfonías son composiciones ortodoxas en lo puramente formal, y sus principales novedades están en lo armónico y, en parte, en el planteamiento organístico de la escritura orquestal. La principal excepción a esta regla está seguramente en la Cuarta sinfonía, una obra en la que desplegó la idealización de la Edad Media, las resonancias pastorales y cinegéticas, etc. Los paralelismos formales con la Tercera sinfonía de Beethoven son numerosos: la misma tonalidad principal, un carácter paralelo en al menos tres de los cuatro movimientos, etc. Y que ambas obras marcaron el punto sin retorno en sus respectivas carreras profesionales.

En el concierto que nos ocupa, la Euskadiko Orkestra volvía a la sinfonía más reconocida de Bruckner con una directora bien conocida por la agrupación. Carneiro demostró desde el primer compás que tiene tomada la medida exacta a la obra y al compositor. Ya desde el principio, consiguió que los trémolos de inicio alcanzaran la definición tímbrica exacta, acompañando idealmente el solo de la trompa. Su interpretación encontró un equilibrio muy bien pensado entre las visiones más “catedralicias” y las más conscientes del peso de la tradición clásica. Pudo apreciarse sobre todo en una marcha fúnebre tomada a tempi relativamente moderados, donde las maderas alcanzaron el peso que les corresponde en los pasajes más líricos. Aunque quizá lo más espectacular llegó en el Scherzo, donde la Euskadiklo Orkestra lució los abrillantados metales pulidos por Treviño, la mayor demostración del dominio de Carneiro de la partitura llegó en un Finale muy bien unificado, sin que la directora portuguesa se dejara llevar por la naturaleza teóricamente dispersa de los materiales. El resultado fue una interpretación de la sinfonía ideal para quien, de una tirada, quisiera acercarse por primera vez al compositor, por concepto muy en la línea de la legendaria versión de estudio de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena.

El concierto se había iniciado con las Variaciones sinfónicas de Franck, obra de reconocida valía que sorprendentemente la Euskadiko Orkestra no había interpretado aún. La gran protagonista fue Marta Zabaleta, que consiguió captar perfectamente la peculiar disposición de la obra, explicada por Mikel Chamizo en sus notas al programa, a medio camino entre una fantasía para piano y orquesta y una serie de variaciones al uso. La pianista vasca ofreció una gran variedad de articulación y sonido, dentro de una interpretación en la que se permitió numerosas libertades en el manejo del tempo, pero siempre destacando los nexos de unión entre los diversos temas de la composición. Carneiro articuló un acompañamiento eficaz, aunque seguramente no el más atento a las sutilezas de la orquestación franckiana. De propina, Zabaleta ofreció la Danza del fuego de El amor brujo de De Falla, en el mismo arreglo del propio compositor que Perianes había tocado el día anterior, sólo que la versión de la pianista vasca fue menos imaginativa y más organizada y cuidadosa en los detalles.

Carneiro demostró su gran capacidad como directora bruckneriana, con una versión canónica de la Cuarta Sinfonía.

Autor entrada: xabier armendariz

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