Música Xabier Armendáriz
“Fusión”
Martes, 6 de mayo de 2025. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Suhar Korua. Euskadiko Orkestra. Dinis Sousa, director. Franz Schubert: Canción nocturna en el bosque, D. 913, (1828). Luciano Berio: Rendering, (basado en fragmentos de Franz Schubert para una sinfonía, D. 936 A), (1989). Richard Strauss: Los momentos del día, Op. 76: La noche, (1928). El caballero de la rosa: Suite, (realizada por Arthur Rodzinsky en 1944), (1910). Concierto inscrita en la temporada de abono de la Euskadiko Orketra 2024-2025.
____________________
Junto con la casi estrictamente contemporánea reinvención que hizo Hans Zender de Viaje de Invierno de Franz Schubert, Rendering de Luciano Berio es seguramente el experimento más logrado que haya realizado algún compositor contemporáneo tomando como punto de partida músicas del pasado. En el caso de Rendering, el material de partida es una serie de fragmentos dispersos de una supuesta décima (o novena) sinfonía de Franz Schubert, que el compositor austríaco no había terminado de orquestar. Lo interesante de la propuesta de Berio es que la obra no ofrece una “versión completada” de la sinfonía en su conjunto; más bien, el compositor italiano orquestó los bosquejos schubertianos con respeto por su autor, pero luego rellenó con material de su propia cosecha, una suerte de “niebla musical” en la que asoman retazos melódicos, a veces del mismo Schubert. El resultado musical es fascinante, por momentos revelador, sobre todo en el segundo de los tres movimientos de la obra.
Fue Rendering de Luciano Berio la obra central del concierto que nos ocupa, una nueva cita de la temporada de abono de Euskadiko Orkestra, en este caso dirigida por Dinis Sousa. El director portugués ya se había presentado con la agrupación en 2023, meses antes de que se encontrara con su gran oportunidad. Aquel verano, John Elliot Gardiner perdió los estribos al final de una interpretación de Los troyanos de Hector Berlioz y agredió a uno de sus cantantes, viéndose así forzado a abandonar la gira a la que pertenecía aquel concierto. Fue Dinis Sousa, entonces director asistente de Gardiner, quien se hizo cargo del resto de funciones, con gran éxito. En esta ocasión de 2025, nos hemos encontrado con un director más confiado en sus capacidades, firme y especialmente dominador que en la ocasión anterior. En la citada partitura de Luciano Berio, Sousa supo unir con gran éxito los bloques de fragmentos schubertianos con los añadidos de Berio, sin que unos u otros perdieran su identidad pero evitando así que la obra en su conjunto sonara dispersa. Sus tempi moderados, siempre atentos al fluido natural de la música, y su búsqueda de la transparencia orquestal hicieron el resto, completando un gran acercamiento a una obra fundamental de la segunda mitad del siglo XX.
El otro polo de atracción del concierto era la presencia del Suhar Korua, un coro masculino “de élite” que ganó recientemente el célebre certamen internacional de coros de Tolosa. Aquí se presentaban con dos obras de autores germanoparlantes, compuestos para las sociedades corales masculinas en boga en el siglo XIX en tantos lugares de Europa, incluyendo el País Vasco y Navarra. Destacó particularmente Canción nocturna en el bosque, una miniatura que Schubert compuso para conmemorar el aniversario de la muerte de Beethoven y que, con su escritura para coro masculino y cuatro trompas y su tono falsamente popular, tan bien retrata el universo romántico. Tanto en esta obra como en la secuencia nocturna de Los momentos del día de Richard Strauss, escrita asimismo en homenaje a Schubert, Suhar Korua demostró su disciplina, empaste, afinación y expresividad, en uno de los mejores rendimimentos corales que recordamos en Baluarte en los últimos años. Por último, el concierto se cerró con una suite de El caballero de la rosa de Richard Strauss, pero no una de las habituales agrupaciones de los valses de la ópera sino la que personalmente aprobó el compositor, que también incluye la escena de la entrega de la rosa de plata y el célebre terceto entre la Mariscala, Sophie y Octavian, los protagonistas del triángulo amoroso de la obra. Fue justamente en esas dos secuencias “mágicas” donde Dinis Sousa destacó, obteniendo los sonidos casi irreales que la partitura pide. Eso sí, los valses también adquirieron un rubato que, sin ser estrictamente vienés (Richard Strauss no estaba emparentado con los Strauss vieneses, pero en los valses de El caballero de la rosa la influencia es evidente), resultó muy efectivo.
En conjunto, fue un concierto con un programa atrevido y variado, donde tuvimos ocasión de escuchar a un coro de gran nivel y reencontrarnos con un director en alza.

