«EL OTRO ALDAVE» CON EUSKADIKO ORKESTRA EN BALUARTE

Música Xabier Armendáriz

«El otro Aldave»

Viernes, 28 de febrero de 2025. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Juan Laborería, barítono. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Euskadiko Orkestra. Lukasz Borowicz, director. Pascual Aldave: Aquelarre: Rapsodias vascas números 3 y 4, (1996). Karol Szymanowski: Sinfonía número 2 en Si bemol mayor, Op. 19, (1927). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Euskadiko Orkestra 2024-2025.

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Cuando se trata de recuperar repertorios olvidados, tan importante es la obra en sí que se pretende presentar como las que le acompañan. En el concierto que iniciaba la actual temporada de la Euskadiko Orkestra, escuchábamos algunos fragmentos de la Rapsodia vasca número 2 de Pascual Aldave, posiblemente la sección más conocida de su más amplia obra sinfónico-coral Aquelarre. Entonces, comentábamos que la obra poseía un valor indudable, con una escritura neoclásica y un cuidado en la sonoridad orquestal cercano al mundo de Debussy y Ravel, algo que Robert Treviño se encargó de subrayar. Pero a la postre, el público terminó olvidando la obra completamente, porque en la segunda parte se escuchó la Novena Sinfonía de Gustav Mahler y una obra de esas proporciones impide apreciar en su contexto casi cualquier otra composición que la acompañe.

Sin embargo, en el concierto que nos ocupa, la música de Pascual Aldave sí conoció un entorno más propicio. En la primera parte de la sesión que nos ocupa, escuchamos las Rapsodias vascas números 3 y 4 de la misma obra, que requieren de la participación coral. Hablamos de dos secciones de escritura más plenamente modernista, donde se observan de manera mucho más evidente las influencias de Igor Stravinsky en su vena más primitivista, —es decir, lo que se escucha en obras como La consagración de la primavera—, aunque los modelos folklóricos están menos presentes. Son destacables las amplias intervenciones solistas, sobre todo del requinto, que aporta en momentos determinados un evidente carácter siniestro. El resultado general muestra cierto carácter dramático y hay importantes explosiones de energía a lo largo de ambas rapsodias.

El Orfeón Pamplonés cantó con máxima determinación y entrega, con la contundencia que le caracteriza en sus actuaciones más redondas y el director polaco Lukas Borowicz ofreció la obra con convencimiento, aprovechando el óptimo estado de forma actual de la Euskadiko Orkestra. En cierta medida, es una lástima que en las capitales del País Vasco no hayan tenido oportunidad de escuchar esta obra, aunque escuchar el Segundo concierto para piano de Saint-Saëns a Raphal Blechacz no es atractivo menor.

Quedó para la segunda parte la Sinfonía número 2 de Karol Szymanowski, compositor polaco más celebrado por sus obras para piano o por sus conciertos para violín y orquesta. En este caso, la citada sinfonía es una obra de juventud, de escritura straussiana, en donde el compositor polaco se recrea en la sensualidad y en la atención a las texturas orquestales. Por tanto, parecía particularmente adecuada para la Euskadiko Orkestra, tan centrada en estos últimos años precisamente en ese tipo de repertorio. Sin embargo, la principal preocupación de Lukasz Borowicz pareció ser defender la coherencia formal de la obra en su conjunto y, sobre todo, evitar que el resultado final fuera lánguido, así que tomó tempi rápidos y, en consecuencia, no permitió al público recrearse en la riqueza de texturas de esta singular partitura.

En conjunto, fue un concierto bien programado, donde las dos secciones de Aquelarre de Pascual Aldave mostraron una vertiente diferente del compositor y pudieron brillar con toda su intensidad.

Autor entrada: xabier armendariz

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