El Requiem de Verdi por Barenboim

El Requiem de Verdi por Barenboim

 

Verdi: Misa de réquiem. Anja Harteros, Elina Garanca, Jonas Kaufmann, René Pape. Coro del Teatro alla Scala de Milán. Dir.: Bruno Casoni. Orquesta Sinfónica del Teatro alla Scala de Milán. Dir.: Daniel Barenboim. Decca 4785245. 2 CDs. DDD. Precio alto. Especialmente recomendado. También en un DVD o en un Blue-Ray.

 

A lo largo del año 2013, se han sucedido las conmemoraciones a propósito de las efemérides del bicentenario del nacimiento de Richard Wagner y Giusepe Verdi. Era de esperar, por cuanto que estamos hablando de dos de los principales compositores del siglo XIX en general, y más concretamente de los dos autores de ópera más influyentes. En este contexto, han salido a la luz muchas ediciones discográficas de las obras de ambos autores, aunque como en ambos casos los repartos adecuados son difíciles de reunir, los grandes sellos han optado en general por reeditar las grabaciones más ilustres de sus catálogos. Así, Emi, D.G., Decca y Sony han dedicado amplios cofres a recorrer las obras de ambos autores, destacando las ediciones completas de Verdi y Wagner de Decca y D.G., respectivamente, así como los cofres dedicados a la interpretación verdiana y wagneriana en el Metropolitan de Nueva York en Sony.

Pero entre las grabaciones modernas, realizadas o editadas expresamente para el bicentenario verdiano, ninguna ha brillado con luz propia hasta ahora, y justo el comienzo de curso ha visto llegar varios lanzamientos importantes de Decca y Sony. En el caso de Sony, destacan los recitales solistas de Jonas Kaufmann y Plácido Domingo, que han levantado polémica entre la crítica, y en el de Decca, este Requiem de Verdi que ahora se comenta, llamado a codearse con las mejores grabaciones de la obra en formato digital.

En efecto, por lo que respecta a la batuta no había duda posible. Daniel Barenboim es uno de los mejores directores de nuestro tiempo, y propone aquí una riquísima interpretación. En la concepción del director argentino, el Requiem de Verdi es una obra muy compleja y cargada de matices. La versión que nos ocupa rezuma espiritualidad en los momentos de meditación, pero Barenboim no teme tampoco a los arranques teatrales de la partitura. El comienzo del Dies irae, por ejemplo, es contundente y dramático, igual que la fuga que concluye el Libera me. Incluso en los momentos más recogidos, nunca se pierde la tensión, y se nota que el maestro ha trabajado todos los entresijos de la orquestación y la escritura coral, como se puede advertir en la manera en que el coro acentúa las erres en el primer “Requiem aeternam”. Tanto la orquesta como el coro de la Scala siguen sus indicaciones con toda atención.

Con todo, lo mejor de esta grabación es el cuarteto de solistas que incorpora. Anja Harteros es una soprano lírica que continúa en esta obra la tradición de Montserrat Caballé. Canta con muchísimo gusto y, aunque en el Libera me puede parecer en ocasiones un poco falta de dramatismo, lo compensa con creces con su extraordinaria musicalidad. Elina Garanca es un portento vocal en todos los aspectos, especialmente admirable por su fraseo emparentado con la mejor tradición belcantista. René Pape está sencillamente imperial y se nota su estudio de los papeles wagnerianos. En el “Mors stupebit” del Dies irae, adopta el mismo tono que corresponde al dios de dioses en el Anillo wagneriano cuando sentencia a Hunding al final del segundo acto de La walkyria. Sólo Jonas Kaufmann desmerece un tanto con respecto a los demás. Canta con arrojo y defiende su parte con elocuencia, pero su timbre no resulta agradable porque la emisión es poco canónica técnicamente.

En conclusión, estamos ante una de las grabaciones más importantes de la obra en los últimos treinta años, considerando tanto la dirección como el reparto, y por tanto, ante la referencia moderna para todo aquel aficionado que quiera conocer la obra. Es posible que Giulini en D.G. pueda resultar más matizado aún que Barenboim en las secciones más espirituales, pero el reparto es en conjunto inferior y una versión tan meditada no será del gusto de un público amplio. Puede que la versión de Antonio Papano tenga un cuarteto de solistas más regular, pero la dirección del maestro londinense no se puede comparar con la de Barenboim. El único rival moderno de esta interpretación es el registro de Claudio Abbado para Emi, conmemorativo del centenario de la muerte del compositor. Aun entre los registros históricos, este segundo registro barenboimiano es inmensamente superior a algunos de los más apreciados, como el eléctrico pero a la postre superficial de Ferenc Fricsay (D.G.), e incluso el más ortodoxo, pero poco cuidado, de un Toscanini (Rca). Eso sí, siempre quedarán más lejos las interpretaciones de Giulini (Emi) y Solti I (Decca), que es donde probablemente hay que buscar las referencias absolutas para esta obra, tal vez la más conseguida de todo el catálogo verdiano.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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