“FLORISTAN SE CONFIRMA” CON LA O.S.NAVARRA EN BALUARTE

Floristán se confirma

Juan Pérez Floristán, al piano, junto a la Sinfónica de Navarra. EDUARDO BUXENS

Viernes, 11 de Octubre de 2019. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Juan Pérez Floristán, piano. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Manuel Hernández-Silva, director. Lorenzo Ondarra: Te Deum, (1999). Piotr Illyich Tchaikovsky: Concierto para piano y orquesta número 1 en Si bemol menor, Op. 23, (1875). Antonin Dvorák: Sinfonía número 8 en Sol mayor, Op. 88, B. 163, (1890). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2019-2020.

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Se llevaban veinte minutos de concierto. Según lo previsto, los metales de la orquesta iniciaron la introducción del Concierto para piano y orquesta número 1 de Tchaikovsky. Cuando entró el pianista, sin embargo, llegó la sorpresa. En lugar de la esperada serie de acordes en bloque y distribuidos uniformemente por todo el teclado, escuchamos una serie de acordes arpegiados en un registro central, con un resultado menos espectacular. Era la escritura original del propio Tchaikovsky, que compuso la obra en 1875 y, tras numerosas críticas, la revisó en diversas oleadas. El habitual despliegue de decibelios y virtuosismo al que estamos acostumbrados en este punto fue añadido tras la muerte de Tchaikovsky por Alexander Siloti, pianista ruso.

Así comenzaba una de las actuaciones más esperadas de la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra: la presentación de Juan Pérez Floristán, ganador del Concurso Internacional de Piano de Santander en 2015. Si en su primer recital en solitario en Pamplona Floristán había conseguido un éxito muy merecido, ahora afrontaba una obra icónica del repertorio pianístico y sorprendía por su audacia al optar por esta edición de la partitura. Por lo demás, Floristán continuó con su pianismo habitual, que aúna una firme musicalidad con una seguridad técnica extraordinaria. Floristán destacó por su gran potencia sonora, su cuidadísima matización y su atención a los detalles, de manera que el resultado sonoro siempre tuviera contenido. Ayudó mucho la dirección de Manuel Hernández-Silva, siempre atenta a cualquier necesidad del solista; pocas veces funciona tan bien el equilibrio de planos en la interpretación de un concierto para piano. Al final, Floristán dedicó a su abuela navarra, de 97 años y presente en la sala, el célebre Momento musical número 3 de Schubert, que ofreció con toda su carga poética y con gran desenvoltura, en la línea del Schubert más reciente de Daniel Barenboim.

Esta actuación no era el único atractivo del concierto de apertura de temporada de la Orquesta Sinfónica de Navarra. Se abría la sesión con el Te Deum de Lorenzo Ondarra, una de las obras religiosas más significativas del autor navarro. Se trata de una obra grandiosa, que utiliza constantemente el material gregoriano para su construcción. Por su escritura coral, tensa y expuesta, el estilo recuerda a Benjamin Britten. Hay momentos de especial misticismo, y también algunos arranques disonantes de gran fuerza subrayados por los metales. En fin, la obra es muy valiosa y es una lástima que desde el año 2000 apenas haya circulado. Manuel Hernández-Silva demostró tener la obra muy trabajada y la dirigió con convicción a un Orfeón Pamplonés plenamente seguro y una orquesta muy bien compactada.

Se cerraba la sesión con una obra muy programada en Pamplona, como la Sinfonía número 8 de Antonin Dvorák. Siendo una composición especialmente festiva, fue muy loable la actitud de Manuel Hernández-Silva, que acentuó sus aristas en las secciones más dramáticas y buscó cierta “informalidad” en otros momentos; así, los metales rugieron en secciones concretas del Finale y las insinuaciones orientalistas del tiempo lento sonaron con gran sensualidad.

En conjunto, fue un concierto que logró un importante éxito de público, en el que destacó la recuperación de una de las mejores obras de Lorenzo Ondarra y la actuación de Juan Pérez Floristán, que ya es uno de los tres pianistas españoles más importantes de la actualidad.

Autor entrada: xabier armendariz

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