LA BANDA MUNICIPAL DE BILBAO DA EL “CHUPINAZO” EN EL GAYARRE

MÚSICA Xabier Armendáriz

Chupinazo

Miércoles, 12 de junio de 2019. Teatro Gayarre de Pamplona. José Franch Ballester, clarinete. Patxi Laborda, dantzari. Banda Municipal de Txistularis de Bilbao. Banda Municipal de Música de Bilbao. José Rafael Pascual Villaplana, director. Pgyorgi Ranki: Poción mágica: Suite de ballet, (1989). Oscar Navarro: Concierto para clarinete y banda de concierto número 2, (2012). Miguel Asín Arbó: La Noche de San Juan, (1990). Josep Vicent Egea: Variaciones Agur Jaurnak, (2007). Concierto perteneciente al Festival IFOB Pamplona 2019.

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Ya está en marcha el IFOB, el certamen de bandas de música con el que La Pamplonesa conmemora sus cien primeros años de existencia. Lo ha hecho además con unos auspicios extraordinarios, coincidiendo con el día en el que se ha anunciado que la agrupación protagonizará el chupinazo de las fiestas de San Fermín. Es éste, sin duda, un premio muy merecido para una agrupación que, entre otras muchas cosas, es fundamental en dichas fiestas y está integrada en el patrimonio colectivo de todos.

El concierto que nos ocupa era una de las primeras citas destacadas del Festival, con la presencia de la Banda Municipal de Bilbao, un conjunto que vino recientemente a Pamplona hace algunos años bajo el mando de su titular, José Rafael Pascual Villaplana. Se trata de un gran músico y que, para esta ocasión, ha presentado un programa importante, por momentos espectacular.

Se iniciaba la velada con la suite de Poción mágica, ballet del autor húngaro Pgyorgi Ranki, un compositor plenamente dominador de los recursos de la banda. Fueron muy destacables los dos movimientos centrales de la suite: una perturbadora danza de los fantasmas con algunos detalles rítmicos interesantes y, sobre todo, un tercer movimiento dominado por una melodía de las que, puestas al final de un concierto, dejan huella. La Banda de Bilbao todavía no se presentó en sazón, a pesar de la gran dirección de Villaplana, pero el solista de flauta empezó a demostrar su gran calidad, algo que sería una constante en el conjunto de la velada.

Seguía el Concierto para clarinete y banda número 2 de Óscar Navarro, uno de los autores españoles de música para banda más cotizados de la joven generación. Sus obras suelen ser habitualmente muy líricas y fáciles de escuchar, además de excelentemente escritas para provocar éxito de público, y no fue ésta una excepción. Su gran momento fue el tercer movimiento, donde la dirección al estilo Celibidache (muy, muy lenta) de Villaplana deparó instantes de verdadera magia sonora. El solista, José Franch Ballester, es un gran instrumentista en todos los órdenes y demostró musicalidad, buen gusto y una facilidad técnica extraordinaria. La propina, realmente emotiva, fue el célebre Oblivionde Astor Piazzolla, en una versión especialmente emocionante y espontánea.

Para la segunda parte quedó La Noche de San Juan de Miguel Asín Arbó, una obra que posee momentos de verdadero interés (ese arranque con la armonía estática), pero que termina resultando algo reiterativa en las secciones más movidas. La sesión concluyó con esa obra maestra que son las Variaciones Agur Jaurnak de Vicent Egea, con esa introducción tan deudora de Stravinsky y la magnífica última variación, donde la canción tradicional vasca es comentada por una conocida melodía de jota. En esta obra, la Banda de Bilbao demostró su extraordinario nivel, liderada por una sección de maderas particularmente en sazón.

Nos remitimos ahora a lo que decía José Rafael Pascual Villaplana, director de la Banda de Bilbao, al presentar la propina. Conciertos como éste son la demostración de que la música para banda goza de una magnífica salud, y un certamen como el IFOB es la mejor ocasión para comprobarlo. No hay que perdérselo.

Autor entrada: xabier armendariz

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