JUAN JOSÉ ESLAVA CON SU “ÓPERA DE HOY” OTEIZA EN EL TEATRO MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA

MÚSICA Xabier Armendáriz

Ópera de hoy

OTEIZA

Jueves, 9 de Mayo de 2019. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Oteiza: Monodrama en un acto con libreto y música de Juan José Eslava, estrenada el 9 de Mayo de 2019 en el Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Nicholas Isherwood, barítono. Ensemble E7.2 (Alessandra Rombolà, flautas; Antonio Jiménez, trombón; Ander Tellería, acordeón; Salva Tarazona, percusión; Víctor Parra, violín; Rosa San Martín, viola; Daniel Morán, contrabajo; Juanjo Eslava y Ángel Faraldo, electrónica). Juanjo Eslava y Acrónica Producciones, vídeo. Ángel Faraldo, desarrollo software. Koldo Tainta, diseño de iluminación. Edurne Ibáñez, vestuario. Elkom, sonido. Pablo Ramos, director de escena. Nacho de Paz, director musical. Producción de la Ópera de Cámara de Navarra. Función inscrita en el Ciclo Cartografías de la Música 2019.

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Enfrentarse a una “ópera contemporánea” es complejo; uno nunca sabe con qué tipo de espectáculo se va a encontrar. Es cierto que en los grandes teatros se representan óperas actuales que tienen argumentos dramáticos evidentes, como la recientemente reestrenada Babylon de Jörg Widmann, el compositor alemán más difundido de la nueva generación. Pero lo que habitualmente nos encontramos cuando presenciamos nuevos espectáculos de teatro musical son producciones conceptuales, ajenas teóricamente al espíritu propio de la ópera entendida en su forma convencional.

La obra que nos ocupa, este Oteiza de Juan José Eslava que ha presentado el Museo de la Universidad de Navarra, es uno de estos espectáculos alternativos. Como el propio Eslava explica, no se trata de contar un argumento dramático al uso sino de explicar escénicamente los principios estéticos de Jorge Oteiza. Estamos ante un espectáculo simbólico, donde el cantante protagonista, (que representa vagamente al propio Oteiza), desarrolla algunos de los procedimientos de trabajo del escultor vasco mientras un conjunto de proyecciones muestra algunos elementos, como la fragua, sujetos a reinterpretación. Se trata por tanto de un espectáculo atemporal, abstracto. Fue un factor fundamental la inclusión de grabaciones del propio Jorge Oteiza que se iban diseminando a lo largo de la propuesta musical. Todas sirvieron para mostrar los principios estéticos del escultor y su propia humanidad como personaje. Es curioso sin embargo que Eslava renunciara a tratar esas grabaciones musicalmente de alguna manera, más allá de su simple reproducción.

La vertiente musical de este espectáculo es también estática. La obra se inicia musicalmente con el acordeón de Ander Tellería, en su registro más agudo, prácticamente inaudible, como representando el vacío. Poco a poco, se presenta al oyente un conjunto de sonidos que se funden, subrayado por un magnífico empleo de la electrónica marca de la casa en conjunción con todos los instrumentos. Casi todos ellos son utilizados en toda su complejidad, incluyendo todo tipo de recursos extendidos y sonoridades inhabituales, para crear un clima onírico que por momentos atrapa al espectador. El mencionado comienzo, el pasaje centrado en el protagonismo de la txalaparta y, en general, los dominados por las flautas adquieren una relevancia muy interesante y proponen sonoridades que atraen la atención. El reto, sin embargo, es mantener el interés durante todo el espectáculo, y eso es una tarea muy compleja tratándose de una ópera de casi hora y media en la que, además, el único cantante tiene un texto que, al modo de González-Acilu en sus experimentos lingüísticos, se interesa más por la sonoridad de las palabras que por el hecho de que el resultado tenga un significado semántico.

Interpretativamente, la función fue un gran éxito. Nicholas Isherwood es un gran cantante en estos repertorios, capaz de hacer las diabluras que se le ocurran al compositor más arriesgado y el Ensemble E7.2 está formado por auténticos especialistas en la materia. Además, Nacho de Paz ha seguido la estela de Arturo Tamayo y, hoy por hoy, es el gran especialista español en música contemporánea.

En conjunto, fue un espectáculo sorprendente en muchos sentidos, que terminó con un considerable triunfo de público, que acudió en bastante mayor número de lo habitual en estas ocasiones. Fue, para lo bueno y lo no tan bueno, una muestra de lo que muchos compositores entienden hoy por ópera servida en condiciones y al máximo nivel.

Autor entrada: xabier armendariz

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