Madina Poulenc Berlioz Orfeón Donostiarra Jun Märkl 08/06/2015

Por todo lo alto

 

Lunes, 8 de Junio de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Olena Tokar, soprano. Orfeón Donostiarra. Jose Antonio Sainz Alfaro, director del coro. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Jun Märkl, director. Padre Francisco Madina: Aita Gurea, (1947). Francis Poulenc: Gloria, para soprano, coro y orquesta, (1961). Hector Berlioz: Sinfonía fantástica, Op. 14, (1830). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2014-2015.

 

El último concierto de la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi era, seguramente, uno de los más esperados del ciclo. La presencia del Orfeón Donostiarra era un activo importante, no menor que la programación de una obra como la Sinfonía Fantástica de Berlioz que, por su extraordinaria espectacularidad, siempre ha contado con el apoyo unánime del público. En esta ocasión, las expectativas se cumplieron y el público salió encantado del concierto, sobre todo por lo escuchado en la primera parte.

Y es que hay que reconocer que el Orfeón Donostiarra ofreció su mejor actuación en Pamplona en los últimos años. Su prestación en el Aita Gurea de Madina ya fue impresionante, pero se nos acaban los adjetivos para describir lo que ocurrió en el Gloria de Poulenc. Sobre todo, escuchamos a un coro capaz de los matices más diversos, extraordinariamente empastado, en el que todas las cuerdas brillaban a altura extraordinaria. A buen seguro motivado por una maquinaria coral tan bien engrasada, Jun Märkl llevó la obra con gran seguridad y descubriendo todos y cada uno de los matices de la orquestación, particularmente en el “Qui tollis”. Fue una lástima que Olena Tokar se mostrara al comienzo algo forzada en el registro agudo, porque en caso contrario habríamos estado ante una interpretación excepcional del Gloria de Poulenc. Aún así, los resultados siguieron siendo magníficos y la tímida reacción del público en primera instancia, algo natural teniendo en cuenta el calmado final de la obra, apenas pudo reflejar la admirable actuación del Orfeón Donostiarra.

No es fácil para un director acercarse a una obra como la Sinfonía fantástica de Hector Berlioz. El propio compositor esbozó una interpretación extramusical para la obra, en la que describe con toda precisión los avatares de un músico desengañado por la frialdad de su amada frente a sus intentos por conquistarla. Para poder exprimir al máximo  esta interpretación, sería necesario idealmente un director que aunara poesía, elegancia y apasionamiento en los tres primeros movimientos con el sentido del espectáculo, la fiereza y el dramatismo necesarios para los dos últimos. Por supuesto, pocos directores han conseguido en concierto o en discos encontrar este equilibrio. Jun Märkl pareció algo incómodo en la primera mitad de la obra. El primer movimiento fue convincente, aunque tanto la introducción como la coda resultaran algo lánguidas. El rapidísimo tempo adoptado para el baile del segundo movimiento hacía que éste se pareciera más a una fiesta popular que a un vals en un distinguido salón parisino. En el tercer movimiento, faltó algo de poesía, tal vez a causa nuevamente de un tempo algo acelerado. Sin embargo, los dos últimos movimientos fueron en general magníficos. La marcha al patíbulo resultó ominosa y urgente, quizá incluso grandilocuente en parte de la sección final. El último movimiento, que recrea un aquelarre, resultó adecuadamente aterrador, hasta el punto de que en la sección final se llegó a una cierta locura, algo imprescindible para que esta sinfonía produzca el impacto deseado.

En conjunto, fue un concierto de muy buen nivel, en donde lo que más destacó fue la actuación de un Orfeón Donostiarra en magnífico estado de forma. Se puede decir que la Orquesta Sinfónica de Euskadi ha terminado su temporada por todo lo alto.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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