MANUEL ESCAURIAZA, CORAL CAMARA NAVARRA Y O.S.N. “DENOMINACIÓN DE ORIGEN” EN BALUARTE PAMPLONA

Denominación de origen

Lunes, 3 de Diciembre de 2018. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Manuel Escauriaza, trompa. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. David Gálvez Pintado, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Manuel Hernández-Silva, director. Fernando Remacha: Siete canciones vascas: Selección, (arreglo para coro y orquesta de David Gálvez). Blas de Laserna: Tirana del trípili, (arreglo para coro y orquesta de Fernando Remacha y David Gálvez). Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para trompa y orquesta número 4 en Mi bemol mayor, KV 495, (1786). Dimitri Shostakovitch: Sinfonía número 5 en Re menor, Op. 47, (1937). Concierto extraordinario en conmemoración del Día de Navarra 2018.

El concierto central del Día de Navarra ha sido durante años un evento habitual en la agenda del día 3 de Diciembre, pero en cada momento ha ofrecido propuestas diferentes. A veces, se ha aprovechado para recuperar música de autores navarros, ofrecer obras de grandes dimensiones, conmemorar aniversarios de manera especial (el del 2015 con el Orfeón Pamplonés) o para ofrecer conciertos sin circunstancias añadidas. En esta ocasión, y siguiendo con la misma idea del año pasado, se ha ofrecido un concierto en el que se pretendía hacer lucir el talento de los jóvenes músicos navarros.

En realidad, comenzó la sesión con un homenaje, pues la Coral de Cámara de Navarra ofreció un par de piezas de su repertorio habitual en arreglos para coro y orquesta de David Gálvez, su actual director. Fue un eco del Premio Príncipe de Viana que la formación recibiera hace pocos meses en el Castillo de Olite.

La primera parte se cerraba con el Concierto para trompa y orquesta número 4 de Mozart, que suponía el debut como solista con la Sinfónica de Navarra del joven Manuel Escauriaza. A tenor de lo escuchado, es un músico más que notable, que posee un sonido muy bien trabajado y frasea con mucho gusto. Este concierto, una obra de madurez contemporánea de los demás conciertos para el instrumento del compositor, exige del intérprete un sonido de particular nobleza, y en eso Escauriaza es un ejemplo a seguir. También momentos como la cadencia al final del primer movimiento fueron muy emocionantes, por el hábil manejo de los silencios. Escauriaza sólo mostró limitaciones en las agilidades, pero a este respecto la escritura mozartiana es por momentos realmente exigente. Manuel Hernández-Silva ha demostrado muchas veces que es un gran conocedor del repertorio clásico vienés, y dirigió con espíritu clásico y atención a los acentos y a los matices más característicos de la música.

Para la segunda parte, la orquesta se amplió, acogiendo en su seno a los alumnos del Conservatorio Superior de Música de Navarra. La obra en atriles, la Quinta Sinfonía de Shostakovitch, es una de las más enigmáticas del compositor, pues supuso el cambio en su trayectoria estética desde el Expresionismo con huellas stravinskianas de sus años iniciales a su estilo postmahleriano posterior. Manuel Hernández-Silva ofreció una lectura netamente mahleriana de la partitura. El director venezolano construyó una versión de una pieza, hilando las diferentes secciones con habilidad y reservando la mayor intensidad sólo para los clímax más dramáticos. Esta visión funcionó muy bien por momentos, (sobre todo en un segundo movimiento cuyo tono de Ländler fue perfectamente captado), pero en otros segmentos se echó en falta emoción, sobre todo en el comienzo del tiempo lento. Por fortuna, Hernández-Silva no cayó en la tentación de convertir en triunfalista el final de la obra (algo que sí hacen muchos directores), y guió con mano experta a una orquesta que funcionó a pleno rendimiento durante toda la composición.

En conjunto, el concierto cumplió su objetivo de mostrar el gran talento que demuestran los músicos “con denominación de origen Navarra”, por llamar de alguna manera a quienes se han criado o formado musicalmente en la región. Pero esto es sólo la mitad del trabajo, pues lo importante es que, durante el resto de su carrera, sigan teniendo oportunidades para desarrollarse y hacerse oír.

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *