“ENIGMAS” POR STEPHEN HOUGH Y O.S.EUSKADI BALUARTE PAMPLONA

Enigmas

Martes, 27 de Noviembre de 2018. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Stephen Hough, piano. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Robert Treviño, director. Stephen Hough: Águeda, una fantasía vasca, (2018, obra encargo de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, estreno absoluto). Antonin Dvorák: Concierto para piano y orquesta en Sol menor, Op. 33, (1876). Sir Edward Elgar: Variaciones sobre un tema original, Op. 35, (Variaciones Enigma), (1898). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2018-2019.

Interpretar una obra musical es como resolver un enigma. No solamente hay que tocar las notas escritas en la partitura; además, hay que encontrar la clave para darle sentido. De igual manera, cuando los compositores reciben encargos concretos con condiciones determinadas, la composición de esas obras puede entenderse como un reto. En este concierto, un único intérprete lidió con ambos tipos de problemas: Stephen Hough.

Stephen Hough es un respetado pianista en el ámbito anglosajón, donde lleva una carrera importante como compositor e intérprete. En el concierto que nos ocupa, se escuchó su obra Águeda, Una fantasía vasca encargada por la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Esta composición sigue la idea del Proyecto Tesela, un conjunto de obras encargadas por la orquesta hace años a compositores prestigiosos sobre temática vasca. Agueda se basa en la combinación de una célebre melodía dedicada a Santa Águeda y la lectura en notas musicales de las siglas AGATA; el txistu tiene un papel destacado como instrumento obligado, pero sin labor concertante. El resultado suena a caballo entre Vaughan Williams y Karl Jenkins y contó con el aplauso del público. Ciertamente, la obra se escucha con agrado y Robert Treviño la defendió con convencimiento.

El Concierto para piano y orquesta de Antonin Dvorák siempre ha supuesto un enigma para solistas y directores. Es la primera obra concertante de un compositor que, no siendo pianista, escribió una parte solista que se ha tachado de “poco idiomática”; además, el primer movimiento tiene carácter claramente sinfónico y la orquestación tiende a tapar al pianista. Aunque Mikel Chamizo enfatiza en exceso la importancia de la defensa de esta obra por parte de Stephen Hough, (recuérdese la fundamental grabación de Sviatoslav Richter en su día), es cierto que el pianista británico es un importante abogado de ésta y otras obras olvidadas del repertorio sinfónico decimonónico. Sin embargo, su versión no fue del todo convincente. En el primer movimiento, habría sido necesaria más pausa para degustar la riqueza melódica del conjunto, además de un sonido pianístico más penetrante. Todo mejoró desde el segundo movimiento, pero sólo en el Rondó final pianista y orquesta se pusieron de acuerdo.

En la segunda parte, Treviño interpretó las Variaciones Enigma de Elgar, que retratan al compositor y a otras importantes personas de su entorno. Esta obra supuso el arranque de la fama internacional del autor y está cargada de efectos orquestales, que Treviño aprovechó en toda su dimensión. Sin embargo, el director estadounidense no ahondó en el verdadero sentido de las variaciones más brillantes. Si Nimrod (la variación lenta, más conocida) destacó por su emoción y fluidez, la Coda y otras secciones similares atendieron mucho más a la brillantez orquestal que a consideraciones de fondo, algo que en una obra con tantos dobles sentidos como ésta no debe ocurrir.

Robert Treviño presentó en inglés algunos detalles del contexto que da sentido a las  obras de Hough y Elgar antes de la interpretación; fue una lástima que, al no mediar traducción, una parte del público no pudiera comprender sus interesantes explicaciones. La orquesta se despidió con el Intermedio de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez, que resultó algo ruidoso en manos de Treviño. Esta propina y las Enigma de Elgar estarán en la próxima gira por Austria y Alemania de la OSE, donde sorprenderán por su sonido orquestal brillante y rotundo.

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

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