“ASIER POLO RENOVADO” EN BALUARTE-CÁMARA PAMPLONA

Asier Polo renovado

Miércoles, 14 de Noviembre de 2018. Sala de Cámara del auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Asier Polo, violonchelo. Johann Sebastian Bach: Suite para violonchelo solo número 3 en Do mayor, BWV 1009, (1722). Suite para violonchelo solo número 2 en Re menor, BWV 1008, (1721). Suite para violonchelo solo número 6 en Re mayor, BWV 1012, (1725). Concierto inscrito en la temporada Baluarte Cámara 2018-2019.

Como es bien sabido, los intérpretes clásicos dedican buena parte de su tiempo al estudio. Especialmente para quienes se dedican a ofrecer conciertos por todas partes, la rutina diaria consiste en levantarse, seguramente hacer algo de ejercicio y dedicar largas horas a ensayar, primero ejercitando cuestiones técnicas y después trabajando las obras en sí de todas las maneras diferentes. Durante los ensayos, los intérpretes preparan con toda exactitud cómo deben sonar las obras y piensan racionalmente cada detalle. Sin embargo, siempre debe haber espacio en el concierto para la espontaneidad, la improvisación. Algunos directores de orquesta de la vieja escuela lo sabían bien; sabemos por ejemplo que a Hans Knappertsbusch, uno de los grandes intérpretes wagnerianos del siglo XX, le gustaba poco ensayar, precisamente porque prefería que todo surgiera de manera más natural en la función.

En el concierto que nos ocupa, Asier Polo cerraba su recorrido por las seis suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, complementando así la sesión de la semana pasada. Como entonces dijimos, estas suites son, sin duda alguna, una de las grandes cimas de la literatura chelística, lo que convierte este ciclo de Asier Polo en un acontecimiento excepcional, que él ha llevado a feliz término con toda la solvencia técnica y musical que se esperaba.

De hecho, las suites números 3 y 2 que Asier Polo interpretó en la primera parte continuaron el concepto ya desarrollado en la semana anterior. Fueron interpretaciones de gran sobriedad, con sus ornamentaciones en los lugares precisos pero siempre dentro de un moderado clasicismo. Los mejores momentos siguieron siendo los movimientos lentos y algunos momentos puntuales, como la manera en que se observaron los silencios en el Preludio de la Suite número 3, cargados de una tensión realmente irresistible. Al llegar el descanso, parecía complicado para el firmante plantear una crítica de esta sesión sin repetir lo que ya escribiera la semana pasada para el primer concierto del ciclo.

Sin embargo, llegó la Suite número 6 y todo cambió de repente. Contra todo pronóstico, Asier Polo decidió “soltarse” y planteó una interpretación más expansiva, más libre en el tratamiento del tempo y del fraseo. En este caso, quizá la Zarabanda, que sí muestra un estilo más sobrio, se vio perjudicada, pero todos los demás movimientos se vieron beneficiados. Sin optar por una visión tan solemne, quedaron mucho más al descubierto los diferentes caracteres de los movimientos individuales, algo que sí estaba ocurriendo en las demás interpretaciones del ciclo pero que, según parecía, no representaba para Polo una prioridad. Es verdad que esta suite, que tiene una tesitura algo más aguda que las demás y un tono general más brillante, se presta más que otras a este tipo de planteamientos, pero se agradeció especialmente la manera en que Asier Polo rompía el concepto general de su serie en busca de algo más espontáneo.

De propina, Asier Polo ofreció la Allemande de la Suite número 4, en otra interpretación magistral, pero lo más importante ya se había escuchado. Asier Polo ha ofrecido un importante ciclo de las seis suites para violonchelo solo de Bach, pero fue fundamentalmente en la Sexta cuando tomó confianza y ofreció una versión renovada de sí mismo, para deleite de todos.

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

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