ASIER POLO, VIOLONCHELISTA, “PURA ELEGANCIA” EN BALUARTE CÁMARA

Pura elegancia

Miércoles, 7 de Noviembre de 2018. Sala de Cámara del Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Asier Polo, violonchelo. Johann Sebastian Bach: Suite para violonchelo solo número 1 en Sol mayor, BWV 1007, (1720). Suite para violonchelo solo número 4 en Mi bemol mayor, BWV 1010, (1723). Suite para violonchelo solo número 5 en Do menor, BWV 1011, (1724). Concierto inscrito en el Ciclo Baluarte Cámara 2018-2019.

La historia es bien conocida. Un joven estudiante de violonchelo, llamado Pablo Casals, encontró cierto día en una tienda de música un conjunto de seis suites para violonchelo compuestas por Johann Sebastian Bach. En aquella época, por sorprendente que hoy pueda parecernos, estas obras no formaban parte del repertorio habitual de los violonchelistas; más bien eran entendidas como curiosidades, como ejercicios muy útiles de técnica violonchelística sin mayor recorrido por lo demás. Fue Pablo Casals quien puso estas obras en circulación y las difundió, primero en concierto y posteriormente a través de los discos. Su grabación, hoy ya mítica, fue realizada ya en los años 1930, pero todavía mantiene una actualidad sorprendente, seguramente debida a la arrolladora personalidad del violonchelista catalán, que se sobrepone a todas las modas de la recuperación historicista.

Han pasado muchos años y otro violonchelista español, Asier Polo, se está enfrentando con este magno ciclo bachiano, alfa y omega de la literatura para violonchelo. El Ciclo Baluarte Cámara se abre esta temporada con dos conciertos apasionantes, en los que el violonchelista vasco está repasando las suites para violonchelo de Bach. En esta primera sesión, ofreció la primera, la cuarta y la quinta obra de la colección, mientras se reserva las otras tres para la próxima semana.

En líneas generales, el concepto de Asier Polo está claro desde el principio. Siguiendo una estética muy claramente francesa (Pierre Fournier, Paul Tortellier, etc.), Polo afronta estas obras buscando la elegancia por encima de todo. En sus interpretaciones, no encontraremos la expresión “romántica” de Casals ni la recreación historicista de otros violonchelistas de aproximación más filológica. Prueba de ello fue la desnudez de ornamentación en las repeticiones, algo que seguramente en la época no se habría entendido pero que nosotros tendemos a interpretar como un gesto de una música ya de por sí aparentemente perfecta sin adornos. Las versiones de Polo están marcadas por un sonido que envuelve desde el registro grave y por una articulación muy medida, siempre calculada con máxima sobriedad. Por eso, lo que mejor funcionan son las Zarabandas y demás movimientos lentos, que agradecen mucho esa contención expresiva; los movimientos rápidos, sobre todo las Gigas, admiten claramente versiones más exuberantes e informales.

De las tres suites que ha interpretado en este concierto, seguramente la más lograda ha sido la número 4, particularmente el Preludio, donde Polo jugó con mucha inteligencia con los silencios, aunque también hubo momentos magníficos en la suite número 5, que tiene como peculiaridad el uso de una escordatura o afinación no habitual del instrumento, que crea un efecto de mayor oscuridad en el sonido que resultó claramente patente.

Terminó el concierto con la repetición como propina del celebérrimo Preludio de la Suite para violonchelo solo número 1, en una versión más lograda y espontánea que la que se había escuchado en el contexto de la obra. Al final del concierto, nos quedamos con la sensación de haber redescubierto un ciclo al que hacía demasiado tiempo que no prestábamos la atención debida. Y lo mejor de todo es que la semana que viene habrá más, y seguramente mejor.

 

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *