«VANGUARDIA ZEN» EN EL TEATRO GAYARRE

Vanguardia zen

Martes, 23 de Octubre de 2018. Teatro Gayarre de Pamplona. Ensemble E7.2. Carolina Cerezo: Una concavidad de silencio, (2018, obra encargo de E7.2, estreno absoluto). Juan José Eslava: Sin horizonte. Louis Aguirre: Fragmentos de Mallarmé, (2018, encargo del Festival E7.2, estreno absoluto). Concierto inscrito en el V Ciclo After Cage 2018.

Existe un prejuicio bastante extendido en relación con la música contemporánea. Generalmente se suele admitir que el carácter más habitual de la música de vanguardia es la tensión, la histeria. Sin embargo, no parecería que se puedan afrontar otros temas desde estas perspectivas. De hecho, los compositores de vanguardia también se acercan, según los mismos presupuestos, a otros asuntos, incluyendo la espiritualidad. El concierto que nos ocupa fue prueba de ello en toda su plenitud.

Se trata de la última propuesta de este año del Ciclo E7.2, una serie de conciertos de música de vanguardia que cada año se celebra en el Teatro Gayarre. Frente a los conciertos del Festival NAK, relativamente más tradicionales, las propuestas de este ciclo suelen incluir cuestiones poco convencionales, como que el público espere en la entrada del teatro hasta el último momento o, en ocasiones, la realización de conciertos “itinerantes”, en los que el público debe trasladarse a sucesivos escenarios. Este año el ciclo gira en torno a la figura de Jorge Oteiza, y en esta ocasión los diferentes compositores implicados aprovechaban su vertiente más espiritual, con obras que, hasta cierto punto, transmiten serenidad, con tres obras fundamentales.

Se abría la sesión con Una concavidad de silencio de Carolina Cerezo, una joven autora de gran proyección. En esta obra, Cerezo explota algunos textos poéticos y los hace dialogar con el conjunto instrumental, incluyendo complicadas intervenciones para la soprano solista. A su vez, el conjunto instrumental toca desde diferentes lugares del teatro, lo que complica la interpretación. En conjunto, la obra da una sensación de música aérea, rítmicamente espontánea, y por eso es especialmente meritoria la conjunción entre los distintos intérpretes.

A continuación, se presentó Sin horizonte, una curiosa obra de Juan José Eslava para acordeón mesotónico; es decir, con una afinación diferente al temperamento igual habitual en los instrumentos modernos. El compositor explica esta obra como una pérdida de energía; empieza con una ráfaga de sonidos, casi parecida a una radio cuando se está cambiando el dial. Poco a poco, esa ráfaga de sonidos se va descomponiendo, hasta crear una sensación hipnótica por la repetición; sólo la oscilación de la afinación del acordeón ofrece novedades sonoras. Ander Tellería, el creador de esa afinación del acordeón, realizó una gran exhibición técnica.

Concluyó el concierto con la obra más interesante: los Fragmentos de Mallarmé de Louis Aguirre. El poeta francés ha inspirado obras musicales fundamentales, como Preludio a la siesta de un fauno de Claude Debussy y Pli selon pli de Pierre Boulez. La obra de Aguirre se divide en siete movimientos, de aire muy contrastante. Los mejores son los cuatro últimos, destacando el quinto movimiento (una gran fantasía rítmica) y el séptimo, de una poesía y elevación mística considerables, con sonidos logrados con copas, etc.

Como ocurre tantas veces en estos conciertos, lo más iluminador del concierto fue la tertulia posterior, en la que todos los compositores ofrecieron su visión sobre las obras, de manera que cada uno pudo tomar sus propias conclusiones. Además, Ander Tellería explicó las razones de la reafinación del acordeón y la manera en que Eslava explota esa peculiaridad. En esta cita, se observó cómo la música contemporánea tiene un rostro humano…, y que también puede resultar espiritual e hipnótica.

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

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