LA PAMPLONESA CON “TENDENCIAS DIVERSAS”

Tendencias diversas

Domingo, 21 de Octubre de 2018. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Tomás Aragüés: Obertura Fantasía, (2007). Jesús María Echeverría: Espacios para banda, (2018, estreno absoluto). Koldo Pastor: Eguzkilore, (1997). Carlos Etxeberría: Susurros, (2008). Josep Vicent Egea: Alegoría de la Fama, (2018, estreno absoluto). Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa.

Por primera vez nos acercamos este curso a los conciertos de la Banda de Música La Pamplonesa, en una temporada especialmente importante para la agrupación, que celebrará en 2019 su centenario. Esta primera cita en el Teatro Gayarre nos deparaba una cita dedicada a las obras para banda de compositores navarros. Ha sido un concierto de gran interés, donde se escucharon obras de diferentes tendencias.

El principal interés del concierto era escuchar los dos estrenos, que ocupaban el final de las dos partes del programa. En la primera mitad, se escuchó Espacios para banda de Jesús María Echeverría, una obra en la que el autor olitense despliega algunos de sus procedimientos habituales. El inicio, un acorde disonante y mantenido, crea una considerable expectación, que el autor maneja con inteligencia alternando entre secciones rítmicas muy interesantes, con importantes influencias del Stravinsky de La consagración de la primavera. La obra tiene la virtud de enganchar desde el principio y crear una continua sensación de dramatismo, de manera que el final, muy brillante, no invita a un aplauso inmediato. En el otro lado del espectro, Alegoría de la Fama de Josep Vicent Egea es una obra espectacular, con un despliegue de seis trompetas que, sin ser realmente solistas, sí tienen una importancia decisiva; el estilo de la obra recuerda fundamentalmente a las obras para banda de autores holandeses como Jakob de Hahn o Jan van der Roost. De hecho, como ocurre últimamente con las obras del compositor, las secciones líricas son más interesantes, con un importante solo de trompa. Es un estilo más “formal” que el de otras obras del compositor, (recuérdese incluso el Poema sanjuanero, por ejemplo). Desde luego, la obra tiene interés y engancha al espectador.

El programa se había iniciado con la Obertura Fantasía de Tomás Aragüés, una obra de estética claramente neorromántica con un inicio al unísono de claro carácter modal y una continuación con alternancia de pasajes con cierto drama y momentos de gran lirismo, buen vehículo para el lucimiento de las maderas de la banda. En el comienzo de la segunda parte, se escucharon dos obras relacionadas con el folklore vasco. Eguzkilore de Koldo Pastor trata los ritmos del zortziko y la ezpatadantza, fusionándolos casi sin transición, en un estilo claramente neoclásico, que recuerda al Hindemith de Matías el pintor. Por su parte, Susurros de Carlos Etxeberría es un conjunto de cuatro piezas muy breves con referencias a ritmos populares y cierto arranque de dramatismo en momentos puntuales.

Junto con las obras en sí, ciertamente todas muy interesantes, lo mejor del concierto fue la interpretación de La Pamplonesa, que ha mostrado en esta sesión su mejor versión. Vicent Egea dirigió todas las interpretaciones con su habitual inteligencia y rigor, mostrando con toda exactitud lo que cada obra tenía que aportar, y todas las secciones respondieron a gran nivel.

En conjunto, fue un concierto que demostró nuevamente la pluralidad de estilos de la música de nuestro tiempo y que, en contra de lo que suele decirse, la música contemporánea es plural y diversa, y que un concierto de estrenos también puede deparar éxito de público.

 

 

Autor entrada: xabier armendariz

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