Svetlin Roussev Antoni Wit Mozart Bruckner 27/01/2017

Bruckner para no iniciados

 

Viernes, 27 de Enero de 2017. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pampona. Svetlin Roussev, violín. Orquesta Sinfónica de Navarra. Antoni Wit, director. Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para violín y orquesta número 5 en La mayor, KV 219, (Turco), (1775). Anton Bruckner: Sinfonía número 3 en Re menor, WAB 103, (versión de 1888-1889, edición de Leopold Nowak publicada en 1959). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2016-2017.

 

Las sinfonías de Anton Bruckner han sido repertorio obligado para las orquestas alemanas y austríacas desde la vida del propio compositor. A pesar de la reacción negativa inicial de buena parte de la crítica oficial, sus principales obras se divulgaron con rapidez en los territorios germanoparlantes, y poco a poco los públicos fueron acostumbrándose a su particular lenguaje musical, con su orquestación de tinte organístico, sus formas expansivas y su armonía por momentos wagneriana. En otros países, el proceso ha sido más lento. A España Bruckner llegó especialmente tarde, empezándose a apreciar en Madrid sobre todo de la mano de los seguidores de Sergiu Celibidache y su estilo directorial expansivo. Pamplona no ha tenido ocasión de escuchar en los últimos años algunas sinfonías muy importantes, como la Quinta, la Octava y la Novena.

Por eso, es muy bienvenido este acercamiento de la Sinfónica de Navarra a la Tercera Sinfonía, obra que marcó un antes y un después en la trayectoria del compositor. La obra fue dedicada a Richard Wagner, que la acogió con gran entusiasmo, no compartido en el estreno por crítica y público. Esta obra es el ejemplo prototípico del afán revisionista de Bruckner respecto a sus propias obras, ya que disponemos de tres versiones procedentes de su mano. Wit optó por la versión de 1889, la más tardía, que recortó sustancialmente la obra respecto al original de 1874, reorganizó en buena parte los movimientos pares y cambió la orquestación de lo restante. Es una versión muy frecuente entre los directores (Jochum, Celibidache, Karajan, Wand), pero quizá la que menos demuestra la originalidad del lenguaje de Bruckner.

Antoni Wit realizó una interpretación modélica. El director polaco optó por destacar la arquitectura de los diferentes movimientos, tomando tempi juiciosos que permitieron frasear los temas con convicción. Así, la mejor característica de su lectura fue la fluidez y el dramatismo sin teatralidad. Los elementos populares de la obra recibieron un tratamiento desigual; la rusticidad del Ländler del Scherzo fue entendida a la perfección, pero las resonancias de polka del segundo tema del Finale tendieron a disolverse. Eso sí, resultó especialmente interesante la sonoridad de la orquesta, inusualmente profunda en las cuerdas graves y los metales. En conjunto, fue una interpretación perfectamente canónica desde un punto de vista monumental, de las que cada vez son menos frecuentes.

La primera parte fue menos interesante. Tanto Svetlin Roussev como Antoni Wit interpretaron el Concierto para violín número 5 de Mozart, pero desde perspectivas muy diferentes. Roussev buscaba la vertiente más intimista de la partitura, ofreciendo un toque muy fino y un fraseo algo rebuscado. Antoni Wit enfatizaba la vertiente más dramática del concierto, subrayando los acentos y fraseando con mayor calidez. El desacuerdo fue palpable por momentos. En estos casos, lo deseable es que tanto solista como director cedan en algunos aspectos, pero nosotros estamos más cerca del posicionamiento de Wit que del de Roussev. La propina del solista, el primer movimiento de la Sonata para violín solo BWV 1001 de Bach, mostró a un solista mucho más centrado en el estilo, siempre desde un acercamiento sobrio e intimista.

En conjunto, lo más destacado del concierto fue la versión de la Tercera Sinfonía de Bruckner, un acercamiento especialmente indicado para los no acostumbrados a esta música. Esperamos que Antoni Wit haya ganado con ella a muchos nuevos adeptos del evangelio bruckneriano.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz