Schubert Sinfonía número 8 Orquesta Conservatorio Vicent Egea 25/01/2017

Reto superado

 

Miércoles, 25 de Enero de 2017. Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la Música de Pamplona. Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Josep Vicent Egea, director. Franz Schubert: Sinfonía (número 8) en Do mayor, D. 944, (Grande), (1826). Concierto de fin de semestre de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Navarra.

 

Es habitual escuchar que la mejor prueba de la solidez de una orquesta es su capacidad para interpretar sinfonías de gran formato, como la Octava Sinfonía de Mahler o los otros grandes frescos sinfónicos de Berlioz, Bruckner,  Wagner o Richard Strauss. Sin embargo, en estas obras que precisan grandes orquestas las debilidades de los músicos individuales no quedan al descubierto, pues los componentes del conjunto pueden disolverse, mejor o peor, en la masa. Aunque las obras sinfónicas de gran formato suenan espectaculares cuando se interpretan por una orquesta de primera fila, es el repertorio clásico y del primer Romanticismo el que más claramente muestra las virtudes y los defectos de un conjunto sinfónico. En ellas, la escritura está calculada hasta el más mínimo detalle y, dado que los efectivos orquestales son poco numerosos, la aportación de cada músico es fundamental.

Para el concierto de este primer semestre de la Orquesta del Conservatorio Superior de Navarra, Josep Vicent Egea ha elegido una obra especialmente compleja desde este punto de vista. La Gran Sinfonía en Do mayor de Schubert está escrita con toda precisión y ningún elemento es gratuito. Todos los motivos melódicos están desarrollados de forma extensa, formando un conjunto que se acerca a la hora de duración. Además, Egea no quiso prescindir de ninguna repetición, con lo cual el factor cansancio podía haberse hecho presente conforme se acercaba el final de la sinfonía.

Afortunadamente, ninguno de estos peligros asomó en ningún momento. Convenientemente reforzados por algunos profesores en determinados instrumentos en los que hay ausencia de alumnos, los estudiantes  del Conservatorio Superior supieron afrontar bien el reto, sin ninguna caída de tensión. Hubo los naturales errores de afinación aquí y allá, pero no fueron importantes en el contexto de una interpretación completa. Además, algunos instrumentistas destacaron sobre el conjunto, en particular los solistas de oboe y clarinete.

Con estos mimbres, Vicent Egea realizó una interpretación muy interesante de la obra, dentro de una línea modernista. Los primeros síntomas se dieron ya desde la misma introducción de la secuencia inicial, en la que en contra de tradiciones anteriores Egea tomó el mismo tempo que en el resto del movimiento; este cuidado de las proporciones entre los movimientos fue una constante en toda la interpretación, aunque en el cuarto movimiento Egea optó por no arriesgar y tomar un tempo algo más relajado. Las melodías fueron bien cantadas, destacando a ese respecto un segundo movimiento muy logrado; en él, fue especialmente interesante el ascenso hacia el clímax más dramático y el silencio posterior, de gran efecto. Aunque en el tercer movimiento no se destacó suficientemente el ambiente rústico del Trío, fue una interpretación por lo demás muy completa.

Antes de la interpretación como tal, Dello Ruiz, estudiante de Musicología, ofreció unas breves claves sobre la manera en que esta sinfonía salió a la luz pública, años después del fallecimiento de Schubert. A raíz de ello, realizó una serie de observaciones muy interesantes sobre la relativa dificultad de recepción de las obras maestras en su momento histórico y el papel de los distintos actores implicados en dicho proceso en el caso de la sinfonía schubertiana.

En conjunto, fue una interpretación más que notable de una obra, como esta última sinfonía de Schubert, nada sencilla. Puede decirse que el reto de preparar esta obra se superó con creces.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz