Nicholas Angelich Ainars Rubikis Beethoven Buide Tchaikovsky 31/01/2017

Reencuentros

 

Martes, 31 de Enero de 2017. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Nicholas Angelich, piano. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Ainars Rubikis, director. Ludwig van Beethoven: Concierto para piano y orquesta número 4 en Sol mayor, Op. 58, (1806). Fernando Buide: Fragmentos del Satiricón, (2013, obra ganadora del VII Premio de Composición de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas y la Fundación BBVA). Piotr Illyich Tchaikovsky: Romeo y Julieta, obertura-fantasía Th. 42, (1880). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Euskadi 2016-2017.

 

Cuando dos personas se reencuentran después de un cierto tiempo, es habitual que las impresiones sean especialmente interesantes. Es posible que alguno de los interlocutores encuentre cambios en el aspecto físico de la otra persona, o que el comportamiento de alguno de ellos (o de ambos) sea distinto. Personas con las que se había sintonizado inicialmente pueden resultar decepcionantes, y viceversa. El concierto que nos ocupa fue una oportunidad para reencontrar a tres músicos que, en su momento y por distintas razones, nos habían causado muy buena impresión. Algunas de estas impresiones iniciales se han visto reforzadas, mientras que otras han sido matizadas en mayor o menor grado.

El pianista Nicholas Angelich ofreció hace algunos años un recital interesante en el Ciclo de Grandes Intérpretes del Teatro Gayarre, donde incluyó una versión inesperadamente sutil de los Cuadros de una exposición de Mussorgsky. Sin embargo, en esta ocasión se presentaba con el Cuarto Concierto de Beethoven, la obra para piano y orquesta más comprometida del autor de Bonn por sus novedades formales, el protagonismo del piano evidenciado desde el comienzo y la aparente falta de contrastes del primer movimiento. Angelich no se encontró a gusto en ese comienzo de la obra;  ofreció un sonido demasiado sutil junto con un fraseo rebuscado aderezado por exceso de pedal en las ornamentaciones. El solista se encontró más en su terreno en el segundo movimiento y mejoró en el tercero, donde ofreció brillantez y más carácter. El acompañamiento orquestal fue falto de empaste en ocasiones, y la dirección de Rubikis no destacó en ningún sentido. La propina fue la Mazurca Op. 63 número 2 de Chopin, interpretada con un rubato bastante discutible y un sonido de escaso cuerpo.

El encuentro previo con Fragmentos del Satiricón de Fernando Buide no es tan lejano en el tiempo, dado que la Orquesta Sinfónica de Navarra la interpretó hace un mes. Curiosamente, nuestra percepción ha cambiado, en sintonía con la naturaleza distinta de las interpretaciones. En efecto, si Jose Ramón Encinar centró la atención en la paleta de colores de las maderas, Rubikis presentó la obra desde un perfil más expresionista. La escritura orquestal ahora nos recuerda algo más a Anton Webern, y la obra ganó en manos de Rubikis empaque como entidad unificada. La recepción del público no fue entusiasta pero, como afirmamos en su momento, este compositor tiene un gran futuro por delante.

El tercer reencuentro del concierto era con el Tchaikovsky de Ainars Rubikis. El año pasado, este director letón firmó un acompañamiento muy interesante a una producción del Ballet Thierry Malandain de Biarritz, basada enteramente en música del ruso. Ahora se enfrentaba a la obertura-fantasía Romeo y Julieta, mostrando algunas de sus credenciales pero sin redondear la interpretación. Hubo momentos muy interesantes, como la solemnidad del coral inicial por parte de las maderas, el fraseo sin exceso de sacarina del tema de amor y el mismo final de la obra. Se echó de menos mayor viveza en las secciones dramáticas, que resultaron algo superficiales; la brillantez de las trompetas no ayudó en ello.

En conjunto, fue un concierto marcado por una serie de reencuentros. De todos ellos, el más importante fue la vuelta de los Fragmentos del Satiricón, que muestran a un importante compositor en potencia a quien deseamos mucho éxito.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz