Homenaje a Luis Elizalde Coral Cámara Navarra 29/01/2017

Tres en uno

 

El surgimiento de la Musicología a finales del siglo XIX no estuvo exento de contradicciones. Por una parte, esta disciplina se planteó estudiar científicamente la música del pasado y contrastar las leyendas existentes. Pero al mismo tiempo, la naciente Musicología también sintió la necesidad de estudiar los repertorios de tradición oral, a menudo desde perspectivas nacionalistas y poco rigurosas. Hasta la llegada de las investigaciones de Bela Bartok y Constantin Brailoiu, entre otros, los musicólogos planteaban el estudio de la música folklórica con cierta condescendencia, adaptando el material folklórico a las ideas del propio investigador en lugar de atenerse a la realidad musical.

El Padre Donostia, principal protagonista del concierto que nos ocupa, fue uno de los primeros investigadores españoles que estudiaron el folklore desde una perspectiva científica, y no simplemente condescendiente. Ilustre compositor de obras religiosas y para piano, (sus Preludios vascos son una obra de extraordinaria sensibilidad), este sacerdote recorrió el País Vasco y el norte de Navarra en busca de melodías folklóricas, recopilándolas en cancioneros y publicando importantes arreglos corales. A su vez, la labor del Padre Donostia fue inspiradora para autores como el compositor, organista y pedagogo Luis Elizalde, al que asimismo homenajeaba la Coral de Cámara de Navarra al nombrarle socio honorífico. Así pues, ¿qué mejor que rescatar algunas de las melodías folklóricas vascas y navarras y presentarlas en distintos formatos?

La primera parte del concierto pretendía presentar el folklore en su estado “natural”. Amaia Zubiria, con su voz profunda y flexible, acompañada de manera muy sencilla por el acordeón, ofreció una serie de canciones sacadas del patrimonio popular, uniendo algunas de ellas. Su canto especialmente adornado, su riqueza de matices y la lentitud general de las interpretaciones parecían llevarnos a otra época, pero en rigor, más que de folklore en estado puro, deberíamos hablar de una reelaboración estilo folk, muy lograda.

A continuación, la formación clásica de la Coral de Cámara de Navarra ofreció una serie de armonizaciones de material folklórico del Padre Donostia, concluidas por la conocida Suite popular vasca. Se trataba de arreglos de diferente complejidad, desde armonizaciones muy sencillas hasta versiones más elaboradas, con fuertes cromatismos. David Guindano ofreció su oficio y musicalidad, haciendo que sus coralistas frasearan con sensibilidad, aunque en algunas de las versiones armónicamente más complejas se percibieron puntuales problemas de afinación, sobre todo en la sección masculina.

Por último, sorprendió gratamente la actuación de Jazzy Leap, la formación jazzística de la Coral, que ofreció cuatro canciones en arreglos realizados por su director, Andoni Arcilla. Se trataba de versiones que, después de presentar las melodías en armonizaciones tradicionales, daban una vuelta de tuerca jazzística con añadidos de tensiones diversas. Sin buscar un estilo de swing que no habría funcionado, el experimento se acercaba a las fusiones entre jazz y folklore habituales desde los años 1990. La última de ellas, como no podía ser de otra manera, fue “Agur jaurnak”, donde se escuchó un muy buen solo de saxofón.

En conjunto, fue una interesante reflexión sobre el folklore, que en la práctica fue una sucesión de tres conciertos en uno. Quizá podía haberse explotado algo más el contraste entre las diferentes aproximaciones al género, fomentando comparaciones inmediatas respecto a las mismas melodías, pero fue una interesante comprobación de cómo la música de tradición oral, como todas las músicas interesantes, se presta a tratamientos distintos.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz