Granados Goyescas Rosa Torres Pardo 03/02/2017

Por fin Granados

 

Viernes, 3 de Febrero de 2017. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Rosa Torres Pardo, piano. Enrique Granados: Goyescas, (1911). Concierto organizado por el Museo de la Universidad de Navarra.

 

Los años 2016 y 2017 deberían suponer un hito  en nuestra comprensión de la obra de Enrique Granados. En 2016 se cumplía el centenario de la trágica muerte del compositor catalán, y en 2017 se conmemoran los ciento cincuenta de su nacimiento; ambas ocasiones son propicias para celebrar eventos conmemorativos, pero al contrario de lo que ocurrió en su día con Albéniz, salvo excepciones (Madrid, Granada…), estos aniversarios no están teniendo mucha repercusión. Jorge de Persia, en la conferencia previa al concierto, lamentaba una supuesta falta de homenajes particularmente en Cataluña, tierra natal del compositor. Seguramente no consideró la reciente grabación de obras orquestales de Granados por la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, pero es verdad que la presentación de los discos fue en Madrid.

Los homenajes han llegado por fin a Pamplona de la mano del Museo de la Universidad de Navarra, que se ha acordado de este importante compositor y pianista del temprano siglo XX. Aunque se hizo famoso como autor de piezas salonísticas, Granados ofreció en la última etapa de su trayectoria obras que sobrepasan ese ámbito, como esta suite Goyescas inspirada por las imágenes costumbristas de Goya que sirvió de origen para la ópera homónima. Granados continuó la  tradición de Iberia de Albéniz, autor con el que mantuvo una importante relación que Jorge de Persia desarrolló con exactitud en su conferencia. La evocación de ambientes, el lirismo, la polifonía pianística compleja son algunos de los rasgos que Granados heredó de Albéniz presentes en esta obra. Rosa Torres Pardo parecía la intérprete ideal. Después de su grabación de la Iberia de Albéniz, era natural que se encontrara antes o después con las Goyescas en concierto.

A juzgar por lo escuchado en esta velada, Torres Pardo posee muchos elementos para realizar una gran interpretación de Goyescas. Domina el mecanismo pianístico y es capaz de una gran variedad de articulaciones y sonoridades. No teme la polifonía de la obra ni su brillantez intrínseca. Su afán fue maximizar la radicalidad modernista de Granados; pocas veces han sonado las Goyescas tan cercanas al mundo de la Iberia de Albéniz y más lejanas de la música de salón con la que habitualmente asociamos al autor leridano.

La fórmula fue por momentos muy efectiva; fue reveladora la interpretación de El amor y la muerte, porque demostró todo el potencial dramático de esa secuencia sin renunciar a su componente lírico. El problema llegó en los números más contemplativos, como Los requiebros o Quejas o la maja y el ruiseñor. En ambas piezas, fue deseable un manejo del tempo más natural y un sentido cantábile más desarrollado, más cercano a una mentalidad romántica. También el Epílogo podría haber mejorado con un tempo algo más pausado. En todo caso, son apreciaciones partiendo de la base de que son versiones de gran nivel.

Torres Pardo prefirió no incluir El pelele en la suite de Goyescas, y reservarla como propina; seguramente fue un error, porque haberla incluido en su lugar tradicional le habría ayudado a una versión más convincente del ciclo. Fue magnífica la versión de la Oriental de las Danzas españolas con la que terminó el concierto, que se convirtió en una ocasión muy importante para conmemorar a un autor fundamental para la música española del siglo XX cuya obra, aprovechando los aniversarios, conviene revisitar.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz