Dvorák Mozart Haydn Maria Joäo Pires Orquesta de Cámara Escocesa Robin Ticfciatti 05/02/2017

No sólo Pires

 

Domingo, 5 de Febrero de 2017. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Maria Joâo pires, piano. Orquesta de Cámara Escocesa. Robin Ticciati, director. Antonin Dvorák: Leyendas, Op. 59, B. 122: Selección, (1882). Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para piano y orquesta número 27 en Si bemol mayor, KV 595, (1790). Franz Joseph Haydn: Sinfonía número 104 en Re mayor, Hob. I número 104, (Londres), (1795). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Octubre 2016-Febrero 2017.

 

El concierto que nos ocupa había generado mucha expectación, centrada principalmente  en la figura de Maria Joäo Pires. Ciertamente, la pianista portuguesa es una gran intérprete,  especialmente en el repertorio mozartiano, pero los demás intervinientes eran del máximo interés. La Orquesta de Cámara Escocesa no posee la fama de su hermana inglesa, pero las grabaciones mozartianas que realizó con Charles Mackerras son notables. Robin Ticciati es un director en ascenso, y se ha ganado merecida fama como intérprete de Berlioz. La combinación de estos elementos podía dar grandes resultados.

El ciclo Leyendas de Antonin Dvorák es una colección de diez piezas para piano a cuatro manos transcrita por el autor para orquesta de cámara. En las cinco piezas que Ticciati afrontó, optó por interpretaciones entusiastas y chispeantes. Los tempi ligeros subrayaban los aspectos folklóricos de la música, particularmente las resonancias de danzas. Fue igualmente destacable el tratamiento flexible del rubato. Al interpretar la obra, seguramente Ticciati tiene en mente las juveniles serenatas de Johannes Brahms. La orquesta le respondió con gran eficacia, especialmente la sección de maderas, con actuaciones notables del clarinete solista.

La manera en que Maria Joâo Pires interpreta las obras de Mozart no es ningún secreto, dadas sus celebradas grabaciones. En Pamplona, tuvimos una muestra preclara de su estilo. Lo que más destaca es su naturalidad; en ningún momento la pianista portuguesa pretende darse importancia ni buscar efectos gratuitos. La interpretación resultó plácida y serena, de claridad cristalina, mostrando los momentos más tensos de la partitura con cierta distancia. Esta aproximación no sería válida para conciertos como los KV 466 y KV 491, mucho más dramáticos, pero en este Concierto número 27, último del autor, ofreció resultados magníficos. Sólo nos pareció discutible el tempo del Larghetto, que obligó a Pires a un fraseo algo apurado. La propina fue el tiempo lento del Concierto para piano número 21 del mismo autor, donde Pires ofreció nuevamente su extraordinaria musicalidad y se echó de menos algo de reposo.

La interpretación de la Sinfonía número 104 de Haydn demostró el extraordinario talento de Ticciati. El motivo de cuatro notas que inicia la partitura sonó con fuerza beethoveniana, en un signo de lo que había de venir. Ticciati realizó una enmienda a la totalidad al mito de “Papá Haydn”, según el cual la música del de Rohrau es siempre equilibrada y humanista. En su lugar, Ticciati hizo rugir a los metales y a la percusión en los clímax más dramáticos. Sorprendió mucho el Andante, tomado con excesiva presteza pero maximizando los contrastes y alargando algunos de los silencios para acentuar la tensión. Tampoco el Minueto adquirió el aire ceremonioso acostumbrado, lo que permitió destacar algunos efectos rítmicos a expensas de precisión orquestal. El Finale resultó brillante y decidido, aunque carente de humor. Fue una interpretación alternativa muy interesante.

En conjunto, el concierto no dejó a nadie indiferente. Eso sí, lo mejor llegó al final con la propina de la orquesta, la Leyenda número 10 de Dvorák. Incluso para quienes no compartieran las concepciones de Pires y Ticciati en Mozart o Haydn, sólo por escuchar como Ticciati modeló el sonido de las cuerdas, el clarinete y la flauta en ese breve fragmento mereció la pena acudir a Baluarte. NO sólo Pires, sino todos los demás intervinientes, fueron responsables de un concierto muy ilustrativo en muchos aspectos.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz