Casalí Alí Babá y los cuarenta ladrones Ópera Cámara Navarra 30/12/2016

Otro clásico de la Navidad

 

Viernes, 30 de Diciembre de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Alí Babá y los cuarenta ladrones: Ópera infantil en un acto con libreto de Pablo Valdés y música de Íñigo Casalí estrenada en el Teatro Gayarre de Pamplona el 26 de Diciembre de 2007. Íñigo Casalí (Alí Babá), María Lacunza (Zuleima), Alfonso García Noáin (Kassim), Erkuden Eceolaza (Selina), Chema Lacunza (Osmán). Coro de la Ópera de Cámara de Navarra. Coro de la Escuela de Música Julián Gayarre de Noáin. Coro de la Escuela de Ópera de la Ópera de Cámara de Navarra. Orquesta Sinfónica de Vizcaya. Pablo Ramos, dirección escénica. Koldo Taínta y Raúl Arraiza, escenografía. Edurne Ibáñez, vestuario. Koldo Taínta, iluminación. Fermín Blanco, escenario. Josep Vicent Egea, dirección musical. Producción de la Ópera de Cámara de Navarra.

 

Navidad es habitualmente la temporada grande de los espectáculos destinados a los niños, y Pamplona no supone una excepción. Tanto Baluarte como el Teatro Gayarre ofrecen estos días espectáculos destinados al público familiar, aprovechando las vacaciones escolares. Dentro de este panorama, la Ópera de Cámara de Navarra ha venido presentando sus producciones con regularidad, en lo que se ha convertido en un clásico de la Navidad pamplonesa. Los espectáculos de la Ópera de Cámara de Navarra son garantía de buen hacer y de diversión durante una hora, y de hecho el resultado final de la función que nos ocupa fue un gran éxito de público, en general muy merecido.

En este caso, la Ópera de Cámara de Navarra revisitaba una de sus producciones fetiche: Alí Babá y los cuarenta ladrones de Íñigo Casalí, una obra que la compañía ha representado ya varias veces desde que la diera a conocer en 2007. El argumento de esta ópera está basado en el cuento de Las mil y una noches, aunque se ha modificado sustancialmente en detalles importantes. En primer lugar, en la ópera de Casalí la cueva sólo se abre cuando la famosa contraseña “Ábrete, sésamo” la pronuncia un niño; por eso, los treinta y nueve ladrones que ayudan a Osmán son niños, a quienes el cabecilla de la banda retiene por la fuerza. Algo parecido ocurre en el caso de Zuleima, cuya relación con su tío Kassim no deja de ser inquietante en esta versión de la historia.

Por otra parte, la música que Casalí preparó para esta ópera es muy característica de su estilo. Son melodías fácilmente memorables, en este caso con cierto tamiz orientalizante en algunos momentos, particularmente cuando se pretende describir musicalmente la naturaleza del tesoro. Eso sí, Alí Babá es una ópera que destaca por su cohesión dramática y musical, en la que no hay números cerrados claramente separables. Por eso, se hace difícil encontrar ocasiones adecuadas para aplaudir sin interrumpir el flujo dramático, aunque el público no dejó de esforzarse por lograrlo.

El reparto vocal funcionó a muy buen nivel. De entre todos los intervinientes, hay que destacar la labor de María Lacunza como Zuleima. El personaje ofrece posibilidades para el lucimiento de una voz que destaque por su frescura, algo que la cantante navarra ofreció con creces. A su lado, Íñigo Casalí se mostró muy musical como Alí Babá, igual que Alfonso García Noáin ofreció su habitual sentido del humor como Kassim. Chema Lacunza demostró rotundidad en el papel de Osmán, el jefe de los ladrones, y Erkuden Eceolaza resultó eficaz en el papel de Selina, cuya importancia en el desarrollo del argumento se ve muy reducida en la ópera, dejando de ser decisiva.

El coro, formado por varias agrupaciones infantiles, realizó una gran actuación, siempre empastado y eficaz. Igualmente la orquesta realizó una muy buena actuación bajo la experta y atenta dirección de Vicent Egea, que atendió al discurrir dramático de la obra y tuvo en cuenta las necesidades de los cantantes.

En conjunto, fue un espectáculo muy interesante, especialmente por la nueva oportunidad para escuchar a algunas voces jóvenes con proyección y por la oportunidad para acercar a los niños a un arte tan extraordinario como la ópera. Fue un nuevo reencuentro con un clásico de la Navidad.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz