Schumann Katchaturian Beethoven Fabio Bidini Filarmónica Robert Schumann Frank Beermann 23/05/2016

Tradición y modernidad

 

Lunes, 23 de Mayo de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Fabio Bidini, piano. Orquesta Filarmónica Robert Schumann. Frank Beermann, director. Robert Schumann: Julio César, obertura Op. 128, (1851). Aram Khatchaturian: Concierto para piano y orquesta en Re bemol mayor, Op. 38, (1936). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 3 en Mi bemol mayor, Op. 55, (Heroica), (1804). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Febrero-Mayo 2016.

 

La publicidad del concierto que nos ocupa centraba su atención en la Orquesta Filarmónica Robert Schumann. Según el programa, se trata de una orquesta con mucha solera, dirigida históricamente por algunos de los mejores directores del siglo XX, como Bruno Walter y Richard Strauss. Tal como hubo oportunidad de escuchar a lo largo de la velada, el sonido de esta orquesta sigue teniendo matices muy característicos, particularmente en las maderas y las trompas, rústicas y nobles a la vez. Sin embargo, se hacía cargo de la velada un director de amplia y reconocida trayectoria, pero que no debe su fama al repertorio más tradicional y suele buscar formatos de concierto poco habituales. ¿Cómo se saldaría ese choque?

La velada se abría con la obertura de Julio César de Schumann, una obra compuesta en 1851, al parecer basada en la tragedia homónima de William Shakespeare y que se escucha muy raramente en concierto. La obra encontró a la orquesta en pleno calentamiento. Los metales exhibieron su personalidad, pero lo hicieron de manera excesiva y desequilibrando al conjunto. Fue una lástima, porque por lo demás la interpretación iba bien encaminada.

El mayor punto de interés de la sesión se dio con el Concierto para piano y orquesta de Aram Khatchaturian. Esta obra de juventud del compositor soviético es una extraña mezcla entre el humor ácido y desatado de Prokofiev y el sentido melódico de Rachmaninov, y por lo tanto requiere a un pianista de técnica formidable y que no carezca de gusto expresivo. Fabio Bidini cumplió muy bien con ambos aspectos. Si su potencia le permite imponerse sin dificultades a la orquesta aunque ésta toque al completo en fortissimo, también supo el italiano frasear con gusto y manejar el rubato de manera más que convincente. Por su parte, Frank Beermann realizó una dirección muy completa, atenta a todos los detalles orquestales; nos recordó el director alemán que Khatchaturian escribió importantes obras para el ballet y el cine. Hubo intervenciones solistas de nivel extraordinario, particularmente del clarinete bajo, la flauta y el oboe. Los aplausos del público fueron intensos y largos, y el solista interpretó el Nocturno Op. Póstumo número 2 de Chopin. Fabio Bidini tomó un riesgo importante al interpretarla a un tempo tan lento, pero supo evitar que el discurso resultara lánguido.

Respecto a la Sinfonía Heroica de Beethoven, el choque entre tradición y modernidad resultó menos satisfactorio, aunque la interpretación no careció de interés. Frank Beermann no arriesgó en absoluto, tomó tempi muy razonables, y llevó la obra sin ningún énfasis, con toda la sobriedad que esta música merece. Hubo dos momentos culminantes. La marcha fúnebre fue tomada con moderación, sin hinchazón wagneriana pero sin asomo de precipitación ni superficialidad. Igualmente, la pasacaglia fue realizada de un solo trazo, dotando de contenido a todas las variaciones, ofreciendo el dramatismo exigible en las transiciones fugadas y terminando en una Coda decidida pero eso sí, quizá falta de la energía vital necesaria. En suma, fue una interpretación sensata, bien planteada y coherente.

En conjunto, fue un concierto muy interesante a cargo de la Orquesta Filarmónica Robert Schumann, particularmente por la versión del concierto de Khatchaturian. Eso sí, dio la impresión de que, a pesar de que Beermann demostró tener ideas claras en la obra de Beethoven, seguramente el gran repertorio no es su máxima especialidad; nos quedaron ganas de escuchar a Beermann más música del siglo XX, en la que seguramente será una referencia.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz