Bach Pasión según San Mateo Gardiner 13/03/2016

Memorable

 

Domingo, 13 de Marzo de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Mark Padmore (Evangelista), Stephan Loges (Jesús). Hannah Morrison, soprano. Eleanor Minney, mezzosoprano. Reginald Mobley, contratenor. Alex Ashworth, Nicholas Mogg, Ashley Riches y Jonathan Sells, bajos. Escolanía del Orfeón Pamplonés. Juan Gaínza, director de la escolanía. Coro Monteverdi de Londres. The English Baroque Soloists. Sir John Eliot Gardiner, director. Johann Sebastian Bach: La Pasión según San Mateo, BWV 244, (1727). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Febrero-Mayo 2016.

 

Los melómanos habituales asistimos a muchos conciertos a lo largo de nuestra vida. Algunos nos gustan más y otros menos, pero generalmente se quedan en un recuerdo más o menos difuso en la mente pasados los años. Hay unos pocos conciertos, sin embargo, que se resisten a abandonar nuestra memoria. Generalmente no son muchos, pero dejan una huella imborrable por la emoción y la extraordinaria calidad de esas veladas. Para quien esto firma, el ciclo completo de El anillo del nibelungo que Daniel Barenboim interpretó en los Proms londinenses en 2013 fue uno de ellos. Quedándonos en Pamplona, la versión que Daniele Gatti interpretó de la Novena Sinfonía de Mahler en 2012 también fue especialmente emocionante.

Había mucha expectación en torno al concierto que nos ocupa, y no era de extrañar. La Pasión según San Mateo de Bach es una obra que habitualmente concita la atención del público (es claramente una de las obras musicales más importantes jamás escritas), y el nombre de John Eliot Gardiner era, en principio, una garantía de calidad; no en vano, hablamos de uno de los mayores especialistas en materia bachiana. Pero sabemos bien que no es habitual que los conciertos de esta naturaleza cumplan las expectativas que en ellos se deposita. En esta ocasión, las esperanzas se vieron colmadas incluso más allá de lo que el firmante esperaba.

A nuestro juicio, hubo dos pilares fundamentales para que esto fuera así. El primero de ellos fue la dirección de John Eliot Gardiner, muy completa y dramática. Fue una lectura de una pieza, cargada de tensión y garra en los recitativos. Las arias fueron acompañadas con gran sensibilidad y destacando los aires de danza, como mandan los cánones actuales. Pero sobre todo fue en los corales donde Gardiner demostró su valía. Fueron tomados cada uno de manera distinta al anterior, fraseados y entendidos a la perfección. Las pausas determinadas por los calderones fueron tomadas con gran libertad y la música fluía de principio a fin con un sentido de lo inevitable muy poco habitual en la obra.

El otro pilar del éxito de esta interpretación fue Mark Padmore, que realizó una intervención extraordinaria como Evangelista. Resultó evidente por qué este tenor británico es el mayor especialista mundial en esta parte: domina el texto con una naturalidad asombrosa. Se adueñó por completo de los recitativos, sintiéndose su presencia incluso cuando no cantaba. Fue un placer extraordinario seguir sus intervenciones. A su lado, lo mejor que puede decirse del Jesús de Stephan Logges fue que no desmereció y que supo retratar con extraordinaria viveza las flaquezas humanas de Cristo.

El resto de los solistas vocales, extraídos del coro, cantaron con expresividad, aunque en determinadas arias se echaron de menos voces de mayor entidad. Un caso particularmente llamativo fue el “Erbarme dich”, que debería ser uno de los puntos culminantes de la obra. Eso sí, el Coro Monteverdi volvió a demostrar las razones de su fama. Eran sólo veintiocho cantantes, pero cantaban con la contundencia propia de un coro mucho más numeroso. También realizó una gran actuación la Escolanía del Orfeón Pamplonés; si en el coro inicial se les escuchó poco desde su posición en el palco lateral izquierdo de la sala, su intervención en el coro final de la primera parte desde la escena fue uno de los muchos momentos estelares del concierto.

En conjunto, fue una interpretación para la Historia de La Pasión según San Mateo, refrendada por un éxito de público mucho mayor del habitual en Baluarte. Creo que, para muchos espectadores, igual que para mí, este concierto va a engrosar la lista de los que no se olvidan.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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