Shostakovitch Robert Lakatos Manuel Hernández Silva 10/11/2016

Las dos caras de Shostakovitch

 

Jueves, 10 de Noviembre de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Robert Lakatos, violín. Orquesta Sinfónica de Navarra. Manuel Hernández Silva, director. Dimitri Shostakovitch: Concierto para violín y orquesta número 1 en Mi menor, Op. 77, (1955). Sinfonía número 12, Op. 112, (El año 1917), (1961). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2016-2017.

 

La relación de Dimitri Shostakovitch con el régimen soviético siempre ha sido muy discutida. Mientras vivió, el compositor soviético fue uno de los mayores representantes de la cultura soviética; siendo Shostakovitch el músico más importante de entre los que habían crecido en Rusia desde 1917, el aparato del Partido le envió como embajador cultural en varias ocasiones a países como Estados Unidos, mostrándose Shostakovitch siempre ortodoxo en sus declaraciones con la línea oficial soviética. Sin embargo, en 1979 apareció un libro de memorias compuesto por un instrumentista de orquesta ruso refugiado en Estados Unidos, llamado Solomon Volkov. En su libro, titulado Testimonio, emergió un retrato muy diferente del compositor: Shostakovitch aparecía como un conspicuo disidente, que incluía mensajes cifrados de significado político en muchas de sus principales obras y que no compartía en absoluto los postulados de la Revolución de Octubre.

Con la perspectiva del tiempo, hoy podemos afirmar que ambos retratos son falsos. El libro de Solomon Volkov está hoy bastante desacreditado, y es considerado hoy como una interpretación muy parcial de la obra de Shostakovitch. Pero en todo caso el compositor soviético sufrió la persecución y la censura oficial del régimen, en particular en dos ocasiones: al comienzo de la primera purga stalinista en 1936 y tras el fracaso de su  Novena Sinfonía en 1945. La música de Shostakovitch es igualmente multifacética, incluyendo humor negro, tragedia, triunfalismo y en ocasiones varios de estos caracteres a la vez.

Se abría la sesión con el Concierto para violín número 1, escrito por Shostakovitch durante su segundo período de conflicto serio con la nomenklatura soviética y postergado para su estreno después de la muerte de Stalin. De acuerdo con Volkov, ésta es una de las obras en las que podrían encontrarse mensajes cifrados con sentido político. Se trata de una obra muy recogida, con un puntual arranque de sarcasmo en el segundo movimiento y un Finale muy dramático precedido por una cadencia muy complicada para el solista. El encargado de defenderlo fue Robert Lakatos, ganador el pasado año del concurso SarasateLive. Su actuación fue en conjunto muy convincente. El sonido del violinista serbio no es especialmente poderoso pero sí posee una personalidad muy definida. Su dominio técnico puede llegar a ser abrumador, pero lo que más destaca en él es su pasión como intérprete. Su versión no fue nada distanciada; antes al contrario, fue una versión directa al grano, sin despreciar el drama de la obra ni los pasajes de sentido humorístico. En esto le acompañó fielmente Manuel Hernández Silva, realizando un acompañamiento muy completo. De propina, Lakatos ofreció el primero de los 24 Caprichos para violín solo de Paganini, mostrando su dominio técnico habitual del instrumento y asombrando a propios y extraños.

La Sinfonía número 12 de Shostakovitch no se cuenta entre las grandes obras del compositor ruso en el género. Siendo mejor que la otra aproximación de Shostakovitch a la Revolución de Octubre, (la Segunda Sinfonía), no tiene el alcance épico de las sinfonías números 10 y 11 y sí cuenta con un final especialmente retórico y aparentemente triunfalista, como si Shostakovitch quisiera hacer concesiones a una estética más convencional. Manuel Hernández Silva no cayó en el error de subrayar estos aspectos. Prefirió subrayar el dramatismo de la obra, cercano al de determinadas músicas cinematográficas de la misma época, contando con una orquesta especialmente desatada. El público apreció la interpretación y tuvo oportunidad de escuchar una obra que no por poco frecuentada deja de tener interés.

En conjunto, fue un concierto que permitió trazar un retrato bastante completo de un compositor inclasificable y a menudo malentendido como Dimitri Shostakovitch, un autor todavía por revindicar entre nosotros en su totalidad.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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