Bizet Brahms Dvorák Orquesta Conservatorio Vicent Egea 27/05/2016

Intenso  trabajo

 

Viernes, 27 de Mayo de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Josep Vicent Egea, director. Georges Bizet: Carmen: Suite número 1, (compilada por Ernest Giraud a partir de la ópera estrenada en 1875), (1882). Johannes Brahms: Variaciones sobre el Coral de San Antonio, Op. 56 A, (1873). Antonin Dvorák: Sinfonía número 8 en Sol mayor, Op. 88, (1889). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2015-2016.

 

Todas aquellas personas que conviven diariamente con músicos saben que la preparación de un concierto es siempre compleja. Incluso un estudiante de música de nivel medio, necesita dedicar muchas horas de preparación antes de tocar delante de un público. En el caso de una agrupación de cámara u orquestal, el trabajo es doble. Al trabajo de preparación individual de cada músico, siempre necesario, hay que añadir el trabajo de conjunto, el ensayo junto con los demás miembros del grupo para ajustar tempi, dinámicas, articulaciones, etc. En el caso de las orquestas, este trabajo es especialmente importante y son los directores quienes tienen que coordinarlo. De hecho, en los concursos de dirección orquestal habitualmente se evalúa a los candidatos no por los resultados que consiguen, sino por cómo trabajan en los ensayos.

En el concierto que nos ocupa, los protagonistas eran los alumnos que forman la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Navarra, un conjunto de estudiantes convenientemente reforzado para esta ocasión, que están trabajando al mismo tiempo repertorios muy diversos; para ellos, la orquesta es una asignatura más. Por esta razón, conseguir ofrecer un nivel tan homogéneo y compacto es especialmente meritorio.

El concierto se abría con las Variaciones sobre un tema de Haydn de Brahms, primera obra orquestal del alemán, basada en un himno dedicado a San Antonio que Brahms atribuía erróneamente al compositor austríaco. Tras una exposición del tema “de calentamiento”, la interpretación fue tomando forma, en parte gracias al buen pulso con el que Vicent Egea fue modelando cada variación, hasta un final imponente pero no especialmente grandioso marca de la casa.

Fue en la suite de Carmen de Bizet compilada por Ernest Giraud tras la muerte del compositor cuando la Orquesta del Conservatorio comenzó a afinar todavía más su nivel. Vicent Egea ofreció una interpretación de la obra bastante convencional, con tempi mesurados y sin renunciar a la brillantez ni al lirismo. Pero lo más destacable fueron las intervenciones individuales de algunos solistas. En particular, la solista de flauta ofreció muy buen gusto en el Nocturno, (el preludio del acto III de la ópera), secundada por los de clarinete y oboe; sin duda, fue el mejor momento de la primera parte.

Lo más impresionante llegó con la Octava Sinfonía de Antonin Dvorák, una obra de carácter festivo y alegre con no poca influencia de la tradición popular que se ha escuchado varias veces en Pamplona en los últimos años. La Orquesta del Conservatorio ofreció una interpretación extraordinaria, comandada por un Vicent Egea claramente dominador de los recursos. Fue una versión de tempi relativamente lentos, en donde se resaltó la vertiente más lírica de la obra, especialmente en el segundo movimiento. Pero al contrario de lo que suele pasar a muchos directores que toman esta vía, el resultado final no fue pesado. Las fuerzas orquestales fueron muy bien equilibradas, y todos los miembros del conjunto ofrecieron lo mejor de sí mismos. Los aplausos fueron largos y muy merecidos, y llevaron a la repetición de los preludios de los actos I y III de Carmen, tal como aparecen en la suite.

En conjunto, fue un concierto que demostró nuevamente el gran nivel que alcanzan los alumnos en el Conservatorio Superior de Navarra y los resultados que se consiguen con un trabajo intenso y sin pausa a lo largo del tiempo. Sin duda, es un gran ejemplo para todos.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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