Iberoamérica Banda Pamplonesa Vicent Egea 12/10/2015

Del otro lado del Atlántico

 

Lunes, 12 de Octubre de 2015. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Arturo Márquez: Conga del fuego nuevo, (arreglo para banda de concierto), (1999). Rubén Darío Gómez: Los caminos de Lenjerke, (2010). Arturo Márquez: Danzón número 2, (arreglo para banda de concierto), (1994). Victoriano Valencia: 200, (Suite para banda número 3), (2010). Alberto Ginastera: Estancia: Danza final (Malambo), (arreglo para banda de concierto), (1941). Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa.

 

Por segundo año consecutivo, la Banda de Música La Pamplonesa ofrece coincidiendo con el 12 de Octubre un programa con obras de autores latinoamericanos. Es ésta una idea interesante y digna de ser continuada. Esta fecha histórica debería servir para tender puentes entre ambos lados del Atlántico y, dado que en Pamplona no suele ser muy común escuchar obras de autores iberoamericanos, encontrar una buena razón para programarlas es algo digno de celebración. Con todo, también se hace necesario seleccionar bien el repertorio.

En esta ocasión, el concierto se iniciaba con la Conga del fuego nuevo de Arturo Márquez, una de las obras más difundidas por la Orquesta Joven Simón Bolívar de Venezuela, la mejor embajadora que ha encontrado este repertorio en todo el mundo. En el concierto que nos ocupa, La Pamplonesa ofreció una interpretación “de calentamiento” que preparó al público para escuchar Los caminos de Lenjerke de Rubén Darío Gómez. La obra de este autor colombiano es un poema para banda que cuenta la manera en que fueron construidas las primeras vías férreas que comunicaron Santander (Colombia) con el resto del país. Se inicia con efectos instrumentales muy evocadores de los sonidos de la selva, y continúa con episodios de innegable atractivo rítmico brillantemente orquestados. Sin embargo, el final termina pareciendo muy convencional, teniendo en cuenta lo que se ha escuchado anteriormente. Vicent Egea interpretó la obra con brillantez al frente de una banda en gran forma, que posteriormente daría lo mejor de sí misma en una versión muy medida del Danzón número 2, en donde a pesar de todo no faltó espontaneidad. En este final de la primera parte, los solistas de la madera (clarinete, oboe, etc.) cuajaron una gran actuación.

La segunda parte se abría con la Suite número 3 para banda de Victoriano Valencia, una obra que pretende ser un homenaje a los libertadores que lideraron los movimientos de independencia de las colonias americanas respecto de la metrópoli española. La obra se divide en cuatro movimientos muy dispares en interés e inspiración. Si el primer movimiento, desproporcionadamente largo en relación a los demás, tiene momentos de interés especialmente en algunas secciones líricas, los demás movimientos no añaden nada nuevo, y a la postre la obra puede hacerse demasiado densa. Los músicos de La Pamplonesa hicieron un muy buen trabajo con ella, incluyendo aquí la sobresaliente actuación del violonchelo solista, que tenía una parte especialmente prominente.

Para terminar, se escuchó el Malambo que cierra el ballet  Estancia de Ginastera, una obra muy espectacular pero que, en el contexto de esta segunda parte, supo a poco. No es habitual que Vicent Egea anime al público a participar en una propina, y en este caso repitió la parte final del Malambo para que el público llevara el ritmo con las palmas y los pies. El resultado fue un reflejo bastante pálido de la riqueza rítmica que encierra ese pasaje, pero este gesto de cara a la galería tuvo la virtud de despertar a un público que había recibido el grueso del concierto con cierta tibieza.

En conjunto, fue un concierto que alcanzó algunos momentos de gran interés, pero que en última instancia no terminó de despegar. Es posible que invirtiendo el orden de las dos partes del programa se hubieran conseguido mejores resultados. Esperamos que en años próximos se siga investigando en este repertorio tan rico procedente del otro lado del Atlántico, que seguramente deparará sorpresas a los aficionados.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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