Donizetti L’elisir d’amore 08/05/2015

La ópera de la felicidad

 

Viernes, 8 de Mayo de 2015. Casa de Cultura de Burlada. L’elisir d’amore: Ópera cómica en dos actos con libreto de Felice Romani y música de Gaetano Donizetti, estrenado en el Teatro de la Canobbiana de Milán el 12 de Mayo de 1832. Ruth Iniesta (Adina), Miguel Borrallo (Nemorino), Javier Galán (Belcore), Luis Cansino (Dulcamara), Ariadna Martínez (Giannetta). Coro Premier Ensemble de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Orquesta Filarmónica de La Mancha. Alejandro Contreras y Ana Ramos, escenografía. Mariana Ara y Taller de Indumentaria A. Santa Ana, vestuario. Jorge Elbal e Ignacio García, iluminación. Francisco Antonio Moya, director musical. Producción de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera.

 

Hay pocas óperas que respiren tanta felicidad como L’elisir d’amore. Cosí fan tutte o Las bodas de Fígaro, ambas de Mozart, terminan con finales aparentemente felices pero que dejan un poso de cierta amargura. Aquí, incluso el aparente perdedor del argumento, el sargento Belcore, acepta su situación con cierta filosofía. Una buena interpretación de una obra como L’elisir d’amore debería mantener al público durante algo más de dos horas y media en un estado de alegría permanente, algo que sólo es posible cuando se cuenta con mimbres musicales adecuados. Sobre todo, se necesita un equipo de cantantes compensado en lo vocal y dramático, algo que la AGAO ha conseguido con creces en la función burladesa que nos ocupa.

La gran protagonista del espectáculo fue la Adina de Ruth Iniesta, que demostró ser una cantante ideal para el personaje. La voz mostró frescura y capacidad casi ilimitada para las agilidades y el canto spianato o lírico. De ambas cosas, hubo una completa demostración en la única escena que Donizetti le encomienda en la obra, cerca del final de la ópera. Pero Iniesta también supo modular su texto con gracia, manejando con gran destreza los recitativos. Fue una actuación muy completa y premiada por el público.

Miguel Borrallo no alcanzó como Nemorino un nivel tan elevado. Su timbre nos pareció atractivo en la media voz y el cantante ofreció musicalidad en muchos momentos de la ópera, pero estas virtudes tendieron a difuminarse cuando el tenor se esforzaba por demostrar volumen sonoro o el papel se acercaba al registro sobreagudo. Por ello, no fue de extrañar que los momentos más lucidos de su actuación fueran los recitativos y las escenas de conjunto, en particular el dúo con Dulcamara en el segundo acto, mientras que las dos arias fueron salvadas con corrección.

Luis Cansino completó una muy buena actuación como Dulcamara. Ofreció abundantes dosis de comicidad sin excesos desde su comprometida aria de entrada hasta la escena final, disfrutando al pronunciar cada sílaba. Al margen de puntuales tropiezos en las agilidades, su desenvoltura en escena y su comprensión del personaje hicieron las delicias de un público que disfrutó visiblemente.

El aria de entrada de Javier Galán como Belcore prometía una gran actuación por su parte, pero el perfil del personaje se fue diluyendo conforme avanzaba la velada; en todo caso, fue una actuación perfectamente digna y a la altura de lo que  estaban ofreciendo sus compañeros de reparto. Ariadna Martínez cantó muy bien la breve pero relevante parte de Giannetta.

La Orquesta Filarmónica de La Mancha era una formación muy reducida y fue reforzada por músicos habituales en orquestas navarras, hasta alcanzar unas dimensiones modestas pero asumibles para esta ópera. Actuó con eficacia y solidez bajo la dirección de un Francisco Antonio Moya muy centrado en el estilo, que dotó a la obra de la vivacidad y el sentido dramático indispensables. El Coro de la AGAO cantó asimismo con gran eficacia.

En conjunto, fue una velada de ópera muy entretenida, en la que el público pudo disfrutar de momentos de extraordinario nivel canoro por parte principalmente de Ruth Iniesta y Luis Cansino. Ciertamente, una ola de felicidad reinaba en la sala al final de la función, como debe ser en una ópera como L’elisir d’amore.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *