Orquesta Festival Johann Strauss 06/01/2015

Los Strauss en Múnich

 

Martes, 6 de Enero de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Cuerpo de Baile y Orquesta del Festival Johann Strauss. Johann Strauss Hijo: El murciélago: Obertura, (1874). Leo Delibes: Las mujeres de Cádiz. Johann Strauss Hijo: Vida de artista, vals Op. 316, (1867). Frivolidad, polka mazurca Op. 310, (1866). Charles Gounod: Romeo y Julieta: Vals, (1867). Johann Strauss Hijo: Confraternidad, marcha Op. 287. Joseph Strauss: Los charlatanes, polka rápida Op. 245. Johann Strauss Hijo: Regalo para una dama, polka francesa Op. 305, (1866). Franz Schubert: Ave Maria, D. 839, (Op. 52 número 6), (1825). Johann Strauss Hijo: Atemporal, polka francesa Op. 302. Johann Strauss Hijo: Cuadrilla sobre temas de La Africana, Op. 299. Camelias, polka francesa Op. 248. Una noche en Venecia: Aria, (1883). El aniversario del maestro alemán, marcha Op. 470, (1896). Vals del Emperador, Op. 437, (1889). En los bosques de Krapfen, polka francesa Op. 336, (1869). Polka del expreso, polka rápida Op. 311, (1866). Giuseppe Verdi: La Traviata: Brindis, (1853). Joseph Strauss: Sin problemas, polka rápida Op. 271, (1869). Johann Strauss Hijo: Cuentos de los bosques de Viena, vals Op. 325, (1868). Concierto de Año Nuevo de Baluarte 2015.

 

Para todo viajero que llega a Múnich, es recomendable una visita a la Hoch Brauhaus, una cervecería que está en funcionamiento ininterrumpido desde el siglo XVI, que ha jugado un papel importante en la historia alemana y que es el establecimiento en donde más cerveza se sirve en el mundo. Es un lugar turístico, en donde se puede disfrutar en un ambiente muy ruidoso de las extraordinarias salchichas blancas de Baviera y de una buena ensalada de patata. Los enormes vasos de cerveza, las camareras vistiendo los trajes bávaros y los bailarines marcando el ritmo completan un panorama lleno de tópicos.

En la Hoch Brauhaus también se pueden escuchar polkas y valses, normalmente a un quinteto de metales. Pero esos valses no suenan a la manera vienesa, con la elegancia y el sabor decadente al que nos tiene acostumbrados la Filarmónica de Viena. Son más bien rústicos, alegres, algo superficiales, muy en sintonía con el clima general.

Como en años anteriores, la Orquesta del Festival Johann Strauss volvió a hacerse cargo de la velada del día 6 de Enero en Baluarte, con la habitual selección de valses, polkas y marchas de los Strauss, acompañada de algunas obras de otros autores habitualmente ausentes del concierto, como Delibes, Gounod, Schubert y Verdi. En este caso, el director decidió optar por interpretaciones francas, directas. Sobre todo en las polkas rápidas y las marchas, el entusiasmo fue la nota característica, como pudo apreciarse en la marcha Confraternidad de Johann Strauss Hijo. El tempo, algo inestable, ocultó en parte la cita del himno del Reino Unido, pero el sonido de banda de pueblo fue proverbial y ejemplar.

También los valses y las polkas francesas permitirían un acercamiento similar. Directores como Hans Knappertsbusch tienen grabaciones en donde, con un sonido orquestal algo descuidado, se conseguía una franqueza y un sentido del humor indudables. La clave era un magnífico manejo del rubato vienés, un factor fundamental para que esta música adquiera toda su capacidad evocadora. Piotr Vandilovsky, el director del concierto en años anteriores, no respetaba las reglas de ese rubato de forma estricta, pero sí alargaba el comienzo de algunas frases y creaba una sensación similar. El director del concierto de este año, sin embargo, no era ningún estilista, y ocasionalmente manejó el tempo de valses y polkas francesas de manera algo errática.

Con todo, el concierto tuvo interés por la gran actuación de la excelente soprano solista, muy segura en coloraturas y agudos, y por el sentido del humor del director, evidenciado en los ensayos previos de la polka Sin problemas de Joseph Strauss, en donde se esforzó en conseguir que el público introdujera los cuatro “Ja” que incluye la polka a su tiempo.

Un par de cuestiones respecto del programa se hacen necesarias. Por una parte, no se ofrecían los nombres de la soprano solista y el director. Por otra, las obras de Joseph Strauss incluidas en programa eran atribuidas a “Johann Strauss”, (sin especificar si Padre o Hijo), lo que pudo llevar a parte del público a confusiones fácilmente evitables. A este respecto, recuérdese que Joseph Strauss era hermano de Johann Strauss Hijo.

En conjunto, y a pesar de estos detalles, fue un concierto entretenido, que sirvió para digerir algo mejor los excesos que hayamos podido cometer en estas fechas. Recordar el tono característicamente directo de las polkas y las marchas en las cervecerías bávaras siempre es agradable.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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