Amaia Azcona Maite Ascunce Palacio Condestable 23/01/2015

El discreto encanto de la canción

 

Viernes, 23 de Enero de 2015. Palacio del Condestable de Pamplona. Amaia Azcona, soprano. Maite Ascunce, piano. Obras de Franz Schubert, Richard Strauss, Gabriel Fauré, Joaquín Rodrigo, Claudio Santoro, Carlos Guastavino y Xavier Montsalvatge. Concierto perteneciente al Ciclo Pamplona Acción Musical 2015.

 

No han sido habituales entre nosotros los conciertos dedicados a la canción de concierto. Este género tan particular requiere, en general, de intérpretes dedicados especialmente a él, que sepan matizar convenientemente los textos sin afectación y sin necesidad de virtuosismos gratuitos de tinte excesivamente operístico. Cantantes como Iñaki Fresán han frecuentado el género de la canción, pero la mayor parte de los cantantes que se presentan en Pamplona prefieren mostrar sus habilidades en el repertorio operístico, donde creen que pueden obtener un éxito más inmediato.

Sin embargo, en el Ciclo Pamplona Acción Musical hemos tenido una excepción. La soprano Amaia Azcona, que ya había demostrado magníficas maneras en un recital en Puente la Reina en el Festival Cultur el pasado verano, se ha presentado en esta ocasión con un programa enteramente nuevo dedicado a la canción de concierto, en donde se han podido escuchar canciones de estilos muy diversos, en cuatro lenguas diferentes. Todo un verdadero reto para cualquier cantante, y más aún para una intérprete joven, como es el caso.

Parece obvio que el repertorio de la canción es especialmente indicado para las características vocales de Amaia Azcona. Ofreció la frescura y luminosidad que son propias de las voces jóvenes. Con todo, la soprano navarra convenció en este concierto sobre todo por dos ingredientes absolutamente indispensables en este repertorio: la claridad de dicción, especialmente cristalina en las canciones en francés, y la pureza del fraseo. La propina del concierto, una melodía de Fauré, fue un verdadero tratado de fraseo musical, teniendo en cuenta la relativa contención que imponía el tempo adoptado, tal vez algo apresurado.

Pero donde más sorprendió Amaia Azcona fue en el repertorio latinoamericano. Azcona ha frecuentado estas canciones habitualmente en los últimos meses, presentándolas ante el público británico. Lo cierto fue que consiguió mostrar en este concierto la sensualidad, el aire balanceante característico de los tiempos lentos de estas canciones, y matizó el texto con mucha intención. Además, particularmente las canciones de Santoro, son melodías agradecidas, con cierto tono impresionista, y que funcionan muy bien en concierto.

La presencia de Maite Ascunce al piano asegura un acompañamiento eficaz en todo momento. Pareció especialmente clara la afinidad de Ascunce con el repertorio español y latinoamericano. Al igual que Amaia Azcona, fue a más a lo largo del concierto, y consiguió atmósferas muy evocadoras en las canciones de carácter más íntimo. Se echó en falta quizá algo más de contención en momentos puntuales, pero en conjunto la actuación fue de mérito.

Fue una nueva ocasión para escuchar a un valor en alza, como lo es Amaia Azcona. La soprano ha aprovechado sin duda muy bien sus lecciones en la Guildhall School of Music and Drama londinense, (a donde acudió después de terminar su carrera en el Conservatorio Superior de Navarra), y tiene un gran futuro por delante. No es frecuente encontrarse con un cantante que sepa, a estas alturas de su carrera, hacer justicia en tanto grado al discreto encanto de la canción de concierto.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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