La canción del olvido Ariadna Martínez Andoni Sarobe 16/11/2014

Prima la musica

 

Domingo, 16 de Noviembre de 2014. Auditorio de Barañáin. La canción del olvido: comedia lírica en un acto dividido en cuatro cuadros, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw y música de José Serrano, estrenada en el Teatro Lírico de Valencia el 17 de Noviembre de 1916. Ariadna Martínez (Rosina), Andoni Sarobe (Capitán Leonello), Ana Tébar (Flora Goldoni), Juan Castro (Sargento Lombardi), Jorge Kent (Toribio Clarinetti), Juan Crisóstomo Parena (Posadero), Raquel Camacho (Casilda), Juan José Rodríguez (Paolo). Coro Premier Ensemble de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Diego Carvajal, escenografía. Jorge Elbal, iluminación. Mariana Mella, coreografía. José María López Ariza, director de escena. Gianpaolo Vadurro, piano y dirección musical. Función realizada por la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera.

 

Entre los aficionados a la ópera, se ha discutido mucho sobre la importancia de los distintos elementos que conforman una representación. Algunos entienden que la clave está en la dirección escénica y en la parte visual del espectáculo; otros creen que lo más importante son las voces. Por último, no faltan quienes creen que es el director musical el que, para bien o para mal, marca el tono de una función. Es una discusión que para muchos podría parecer trivial, pero en la práctica cantantes, directores musicales o escénicos siguen enfrentándose entre ellos por estas cuestiones.

En el caso de la zarzuela, en donde el componente teatral también está presente, queda aún otra pregunta: ¿hasta qué punto son importantes los actores? En La canción del olvido hay algunos personajes importantes, especialmente ese farsante de músico callejero llamado Toribio Clarinetti, que tienen extensas partes habladas pero no emiten una sola nota. También estos personajes deben encajar en un espectáculo tan plural como esta zarzuela, pero ¿qué hay que primar? ¿Qué es más importante: el teatro o la música?

La AGAO Ha presentado en Barañáin la obra en formato de cámara, con acompañamiento de piano eléctrico. Hemos discutido ya varias veces la oportunidad de un acompañamiento tan reducido para estas obras. Naturalmente, la posibilidad de ofrecer estos espectáculos en diferentes lugares justifica en parte esta decisión. En todo caso, Gianpaolo Vadurro ofreció su seguridad habitual.

Ariadna Martínez fue una Rosina excelente. Se manejó bien en las extensas partes habladas, pero como es habitual, destacó por su línea de canto, con su voz siempre clara y fresca. Ya su primera intervención cantada, (la primera aparición de “la canción del olvido” que da título a la obra), fue esto evidente, y no hubo ninguna irregularidad hasta el final de la función. A su lado, Andoni Sarobe fue un Capitán Leonello eficaz. Fue a más a lo largo de su actuación, partiendo de una romanza inicial cantada con cierta tosquedad hasta un acto final impecable.

No funcionó tan bien en su conjunto Jorge Kent como Toribio Clarinetti. La voz era ciertamente adecuada para el personaje, y su clarísima dicción permitía un buen entendimiento de los textos, (algo que pudo predicarse de todo el reparto), pero su actuación fue quizá demasiado exagerada, y la mayor parte de los chistes que se le destinaban no arrancaron las risas del público. En ese aspecto, fue más creíble Juan Crisóstomo Parena como Posadero, particularmente afortunado en la escena inicial. El resto de personajes secundarios realizaron un buen papel, aunque la sutileza canora quedó reservada a ambos protagonistas.

Finalmente, el Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera no cuajó una buena actuación. Sus intervenciones eran breves y apenas presentaban dificultades, salvo tener que cantar ocasionalmente fuera de escena, pero faltó el habitual empaste de tenores y bajos.

En conjunto, y más teniendo en cuenta la parquedad de las fuerzas acompañantes, quedó claro que lo poco que recordaremos de esta función será la actuación brillante de Ariadna Martínez y, en menor medida, la de Andoni Sarobe. Ya lo decían los clásicos: “Prima la música”.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *