Purcell King’s Consort Teatro Gayarre 09/11/2014

El té de las cinco

 

A Christopher Hogwood, in memoriam

 

Domingo, 9 de Noviembre de 2014. Teatro Gayarre de Pamplona. Lorna Anderson, soprano. Kati Debretzeny y Daniel Edgar, violines. Dorothea Vogel, viola. Jonathan Manson, violone. Linda Saice, tiorba. Robert King, clave, órgano positivo y dirección. Henry Purcell: Abdelazar o la venganza del moro: Suite, (1695). Music for a while, (1692). If music be the food of love, (primera versión). Triosonata en Sol menor. O Fair Cedaria, (publ. 1702). Chacona en Sol menor. Not all my torments, (1693). How long, great God. La esposa virtuosa: Suite. If music be the food of love, (segunda versión). La reina de las hadas: Selección, (1692). Concierto inscrito en el Ciclo de Grandes Intérpretes organizado por la Fundación Municipal Teatro Gayarre 2014-2015.

 

El pasado verano vio la desaparición de dos de las figuras más destacadas en la recuperación de la música antigua. El flautista de pico y director Frans Brüggen falleció el pasado 13 de Agosto, dejándonos así el único director que, hasta ahora, ha planteado un ciclo coherente de las nueve sinfonías de Beethoven usando instrumentos originales. El día 24 de Septiembre fallecía Christopher Hogwood, uno de los pioneros del movimiento historicista en Inglaterra, y por consiguiente de extraordinaria influencia hasta el día de hoy.

Christopher Hogwood fue un gran especialista en la música teatral de Henry Purcell, y a través de sus grabaciones estableció un estilo interpretativo considerado desde entonces como canónico. Son versiones elegantes y distinguidas, en las que se presta especial atención a los ritmos de danza, y en las que las arias se plantean siempre con musicalidad, pero ocasionalmente con cierta corrección británica.

En el concierto que nos ocupa, pareció claro que Robert King ha bebido de esa tradición. Fue especialmente destacable la elegancia de todos los fragmentos instrumentales, en particular el Preludio de La reina de las hadas o el Rondó de Abdelazar o la venganza del Moro. En ello tuvo mucho que ver la inmensa calidad del conjunto, formado por músicos muy experimentados y que conocen lo que ha de hacerse con esta música.

Con todo, un programa dedicado enteramente a Henry Purcell, y más en particular a su música para el teatro, necesita una dosis más de emoción, que supla la posible monotonía inherente a un programa a priori tan poco variado, y en eso King no terminó de acertar. Al acompañar a la soprano Lorna Anderson, todo sonaba en su sitio, con frecuencia con mucha musicalidad, pero faltaba tal vez algo más de implicación expresiva para remontar el nivel del concierto, particularmente en la primera parte.

Porque además, en lo puramente vocal, también se manifestó la influencia de Christopher Hogwood, que en su juventud promovió al tipo de soprano que hoy asociamos con la ópera barroca. Nos referimos a Emma Kirby, una cantante de voz pequeña, pero con capacidad en los agudos y en las agilidades y con una musicalidad indudable. En el caso que nos ocupa, Lorna Anderson se mostró como una cantante eficaz y musical, pero su voz, asimismo pequeña, no pareció especialmente atractiva y el fraseo no resultó emocionante. Más que en las arias, esto se dejó sentir especialmente en algunos de los ariosos, de cuyos textos se podía sacar más dramatismo y teatralidad. Tratándose de un concierto Purcell en donde las diferencias entre las distintas arias no eran muy significativas, habría sido necesaria una cantante de mayor categoría para haber conseguido que la música de Henry Purcell ejerciera toda su capacidad de emocionar al público. Tal como se presentó en esta ocasión, la calidad indiscutible de la música consiguió algunos momentos aislados geniales, como el planto de La reina de las hadas, pero al final el programa se hizo ocasionalmente demasiado denso.

El presentador de un programa de Radio Clásica decía que escuchar el Rule, Britannia! Le hacía recordar el té de las cinco, el sonido de la lluvia golpeando en los cristales y la lectura de los periódicos de página ancha. Al escuchar al King’s Consort, nos quedamos con una sensación similar.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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