Respighi Banda Pamplonesa 16/02/2014

Se publica aquí el artículo tal como apareció originalmente en el Diario de Navarra, advirtiendo de que no toda la información es correcta. En este caso, hubo una confusión con respecto a los títulos acompañantes de los movimientos primero y tercero de la obra, que tiene su importancia.Al hablar del orden dentro de la animación del Janículo, la mención correcta habría sido referida a la Villa Borghese, y al contrario, al hablar de la quietud y la calidad de realización por el clarinete de los solos en los Pinos de la Villa Borghese, lo correcto era haberse referido a los pinos del Jan´culo.

 

El cine y Respighi

 

Domingo, 16 de Febrero de 2014. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Ottorino Respighi: Huntingtower, (1932). Belkis, reina de Saba: Selección, (arreglo para banda de concierto), (1932). Pinos de Roma, (arreglo para banda de concierto), (1924). Concierto extraordinario ofrecido por la Banda de Música La Pamplonesa.

 

En el año 2000, sesenta años después de su precuela, la factoría Disney presentó al público Fantasía 2000, una nueva película en la que volvía a retomar el tema de la divulgación de la música clásica a través de los dibujos animados. Además de incluir algunas obras muy conocidas, e incluso recuperar la vieja secuencia de El aprendiz de brujo de Paul Dukas de la película de 1940, se incluyó una obra relativamente menos conocida de un compositor llamado Ottorino Respighi. Pinos de Roma alcanzó así una mayor popularidad, aunque las imágenes que ilustraban la música poco tenían que ver con la ciudad eterna, por cuanto que reflejaban escenas submarinas, con aparición de peces, ballenas, etc.

El último concierto que había ofrecido La Pamplonesa, una semana antes de la matiné que nos ocupa, había sido dedicado a la música cinematográfica. No deja de ser curiosa la coincidencia: las obras del compositor italiano Ottorino Respighi aquí reunidas tienen en común un innegable componente descriptivo, alimentado por la propia capacidad del autor italiano como instrumentador y la maestría de los arreglos de las obras originalmente escritas para orquesta. Vicent Egea y La Pamplonesa debían estar a la altura de unas obras que, sobre el papel, podían servir para el lucimiento de la agrupación.

Se iniciaba la sesión con Huntingtower, una obra escrita en homenaje a John Philip Sousa, el compositor americano de marchas como Barras y estrellas para siempre, Washington Post o Campanas de libertad. Pero la obra del compositor italiano poco tiene que ver con eso. Es una obra de escritura oscura, sombría, efecto conseguido gracias al predominio de los instrumentos de tesitura más grave de la banda. Vicent Egea midió muy bien las tensiones y creó con mucha habilidad el fantasmagórico ambiente que refleja la partitura, a pesar de que las intervenciones habladas de cierto sector del público no propiciaban el éxito.

Belkis, reina de Saba es una obra de carácter muy distinto. De clara influencia orientalizante, muestra el exotismo heredado de algunas de las principales obras de Rimsky-Korsakov, pero la sensualidad evidente que encierra la obra desprende un aire inquietante, que por momentos recuerda a la música que acompaña a Nefertari en Los diez mandamientos, la monumental película de Cecil B. de Mille. Vicent Egea supo extraer los matices diversos de las cuatro danzas, pero destacó la actuación de la banda en los movimientos lentos, donde clarinete, flauta y oboe solistas tuvieron magníficas ocasiones de lucimiento, que fueron aprovechadas con creces.

Finalmente, volvemos a nuestro punto de partida: Pinos de Roma. Dejando de lado la reinterpretación de Fantasía 2000, lo cierto es que la escritura de Respighi y la instrumentación del arreglo captan muy bien el carácter de las cuatro situaciones descritas en la  obra. En manos de Vicent Egea, el Janículo mostraba un ambiente de gran animación, pero sin caer en la anarquía que hoy asociamos con las grandes ciudades italianas. Las catacumbas y sus alrededores resultaron lóbregos como deben ser, y en el paso por la Villa Borghese nos recreamos la vista y el oído con los cantos de los pájaros. Nuevamente, el solista de clarinete realizó una intervención extraordinaria. Finalmente, la triunfal procesión de las legiones romanas por la Vía Apia sonó con grandeza pero, como era de esperar tratándose de Egea, sin pomposidad añadida artificialmente. Hubo fuertes aplausos, pero quizá no tan largos como la interpretación habría merecido y la reacción inmediata del público parecía prever.

En conjunto, fue una matiné que continuaba en la senda de la sesión de la semana anterior dedicada a la música cinematográfica, que incluía obras de gran espectacularidad y en donde los mejores solistas de la banda pudieron lucirse… Y todo ello recuperando a un compositor, como Respighi, que muy probablemente merece más atención.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *