Serrano Alarcón Binge Haan Lancen David Cristóbal Vicent Egea 26/01/2014

Un lujo

 

Domingo, 26 de Enero de 2014. Teatro Gayarre de Pamplona. David Cristóbal, saxofón. Banda de Música “La Pamplonesa”. Josep Vicent Egea, director. Luis Serrano Alarcón: Pequeña suite para banda, (2008). Ronald Binge: Concierto para saxofón y conjunto de viento, (1956). Jan de Haan: Baños de Lucas, (1995). Serge Lancen: Sinfonía ibérica, (1989). Concierto extraordinario de la Banda de Música “La Pamplonesa”.

 

La mañana era más que propicia. Aunque estamos en invierno, la temperatura era templada e invitaba a pasear y acercarse al  Teatro Gayarre para disfrutar de un concierto. Los últimos rezagados se alineaban para sacar sus entradas para la matiné que nos ocupa,  en la que la Pamplonesa volvió a ofrecer uno de sus programas dedicados en exclusiva a la música original para banda, en este caso centrándose en compositores europeos de ambos lados del Canal de la Mancha.

Abría programa la Pequeña suite para banda de Luis Serrano Alarcón, un conjunto de cuatro piezas características basado en aires de danza de diverso tipo, que incluye en su escritura guiños a la música de cabaret, a Prokofiev y al Impresionismo francés. En concreto, las intervenciones del oboe solista en el tercer movimiento, recordaban indefectiblemente al tiempo lento de la Iberia de Debussy, y al igual que en esa obra, Egea supo unir magistralmente ese movimiento con el galop fantasmagórico que cierra la suite, logrando un efecto magnífico.

El Concierto para saxofón y conjunto de viento de Ronald Binge fue, sin duda, una revelación para muchos. Manteniendo la estructura habitual de tres movimientos, con sus características contrastantes, el concierto bebe de influencias muy diversas. Destaca sin embargo el tiempo lento, lírico y expresivo en la mejor tradición elgariana. Para traducir esta obra a sonidos, se necesita un solista técnicamente preparado, que además tenga la capacidad para dotar de tensión a la larga cadencia con la que termina el primer movimiento y la sensibilidad suficiente para hacer justicia al mencionado lirismo del segundo tiempo. Para ambas materias, David Cristóbal se mostró como un intérprete ideal, y junto a una banda en magnífico estado de forma comandada por un Vicent Egea muy metido en la obra, ofrecieron una interpretación sensacional. Los aplausos del público fueron concluyentes, y muy probablemente muchos habríamos agradecido que Cristóbal nos regalara otra muestra de su arte en alguna obra fuera de programa.

La segunda parte se abría con una obra de Jan de Haan, en la que el compositor vuelve a demostrar su manejo de las posibilidades del conjunto de viento. La obra describe con recursos prácticamente cinematográficos los lamentos de la población bosnia bajo el yugo serbio, así como las masacres que éstos realizaron sobre la población. El final de la obra, con su aire marcial y orientalizante al mismo tiempo, pudo recordar a muchos la Quinta sinfonía de Carl Nielsen, la música con la que Televisión Española acompañaba en los años ochenta las informaciones sobre la guerra del Líbano. Siendo una obra de virtuosismo de todo el conjunto, el rendimiento de La Pamplonesa fue magnífico, destacando clarinetes y saxofones en los momentos en los que tenían intervenciones especialmente destacadas.

Finalmente, el concierto se cerraba con la Sinfonía ibérica de Serge Lancen, una obra en tres movimientos en la que el carácter español se difumina bastante, quedando de él algunos aires de habanera en el segundo movimiento y de fandango en el tercero. Aunque la interpretación de la obra fue asimismo magnífica, el final no tiene la brillantez de las dos obras anteriores del concierto, y por eso la reacción del público no fue tan entusiasta.

En conjunto, fue un concierto en el que se escucharon cuatro obras muy interesantes, especialmente las dos centrales, y en donde tuvimos ocasión de escuchar a un solista como David Cristóbal, que está haciendo una importante carrera internacional y que, por lo mismo, se prodiga poco en escenarios navarros. Como plan para un domingo por la mañana, un auténtico lujo.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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